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sábado, 28 de junio de 2014

El Haya

El Haya Común (Fagus Sylvatica) es un árbol caducifolio perteneciente a la familia de las Fagáceas. Se la conoce cómo Pagoa en Euskera y Bágua en Aezkera.


Es de porte robusto y gran tallo que puede alcanzar los 35 o 40 metros, es un árbol muy valioso de tronco recto, su copa es ovalada en su tercio superior. Si el árbol crece aislado cambia radicalmente abriéndose y ramificándose desde abajo.


Conserva su corteza lisa prácticamente durante toda su vida, es de color ceniciento. Los ramillos crecen en zigzag, sus hojas son simples, alternas en tallos jóvenes y fascículos en adultos. Son de peciolo corto y limbo ovalado, de borde ondulado, tienen los nervios laterales muy marcados y paralelos, de color verde muy intenso se vuelven oscuras en su madurez y siempre están dispuestas en posición horizontal para captar la mayor cantidad luz posible. Sus bosques tienen un aspecto sombrío y su presencia impide crecer en el suelo casi ninguna otra planta.


Es muy común encontrarla en bosques junto al abeto, la segunda mayor concentración de hayas en Europa se encuentra en la Selva de Irati, la primera corresponde a la Selva Negra de Alemania.


Requiere suelos frescos y fértiles y necesita abundante lluvia. Es una especie de sombra.
Es planta monoica, las flores masculinas son inflorescencias globosas agrupadas al final de un largo pedúnculo mientras que las femeninas salen en grupos de una a tres sobre un pedúnculo corto y erector, de color amarillento.

Sus frutos, los hayucos, son comestibles y se agrupan de 1 a 3 encerrados en una cúpula de picos blancos que al madurar se abre en 4 valvas. Estas semillas son muy ricas en almidón y sustancias oleosas y se usan para alimentar ganado y en la extracción de aceite.

La destilación seca de sus ramas produce Creosota, un compuesto fenolítico con propiedades balsámicas y antisépticas. También es expectorante, cicatrizante, antipirético, antitusivo y analgésico. En la terapia de las flores de Bach es la flor de la tolerancia, muy apropiada para aquellas personas que no comprenden los fallos ajenos.     

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