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jueves, 1 de octubre de 2015

El Buho real


El Buho Real, bubo bubo, hontz andia o Gran Duque es un ave nocturna del orden de las Strigiformes, de la familia Strigidae.

Es de gran tamaño, de unos 60-75 cms y de color ocre pardusco manchado oscuro. Las alas cubiertas con rayas transversales más claras y la garganta blanca.

Su cabeza es muy característica, con el pico oscuro e imponentes ojos anaranjados, los dos grupos de plumas sobre la cabeza capaces de encresparse recordando a dos falsas orejas. Sus garras son anchas y fuertes y las patas están cubiertas de plumas.


Tiene un vuelo recto y las alas redondeadas son batidas pocas veces. Las diferencias de jóvenes y adultos son muy sutiles, los adultos tienen las plumas rectrices, rémiges y primarias algo más redondeadas que los ejemplares jóvenes y también hay pequeñas diferencias en las barras oscuras de las plumas.

Ambos sexos se diferencian en tamaño, profundidad del pico y longitud de la garra.

De todos los búhos reales de Europa los de la península parecen ser los más pequeños, el ala mide unos 43 cms en los machos y 45 cms en las hembras, un par de cms menos que otros ejemplares del centro y el norte de Europa.

A nivel regional presenta muchas más diferencias importantes en color y tamaño, los de las zonas de mayor altitud son más grandes, los de zonas húmedas y templadas más oscuros mientras que los que viven en áreas más abiertas y secas son de color más claro. Hay lugares que por la diversidad de climas conviven diferentes subespecies muy distintas en el color y el tamaño y en ocasiones se han hibridado entre sí.


Aquí la que encontraremos es la subespecie Bubo bubo hispanus, de pequeña talla, coloración general pálida y las manchas oscuras más estrechas y puntiagudas.

Está presente en diferentes hábitats que elige como área de cría o área de caza aunque evita bosques jóvenes. Parece que la presencia de búhos reales está íntimamente relacionada con la población de conejo. Anida sobre todo en roquedos y bosques maduros y tolera multitud de climas manteniendo su territorio durante todo el año.

Su repertorio vocal es rico y variado;  el típico uuhu que es más agudo en las hembras, los gritos aislados de kvék, wehe y greck, los silenciosos y profundos hohohoho y boubouboubou cuando hembra y macho están cerca… también los sexos se comunican con un sordo uh o uh-chú mientras que cuando se encuentran excitados o amenazados sueltan su grito conocido como risa satánica que viene a sonar como un uáuáuáuáuáuá. 

La gran mayoría de las vocalizaciones tienen lugar durante la preincubación mientras que el periodo más silencioso sería la incubación para las hembras y las enseñanzas de vuelo de los polluelos para los machos. 

El primer y último canto de los machos se sitúa entre la hora previa al amanecer y la media hora – hora después de anochecer, los cantos de las hembras están menos vinculados a estos momentos. En ambos casos son más frecuentes cuanta mayor es la distancia con otros vecinos.

Los polluelos adquieren pronto esta habilidad; como llamada emplean el schwtsc y esch mientras que cuando están excitados o alterados repiten un agudo bibibi-bibibi-bibibi. La actividad vocal aumenta con la juventud y se han llegado a contar las 300 vocalizaciones en una noche cuando tienen dos meses y más de mil cuando están a punto de dispersarse. Suelen vocalizar durante el amanecer y el anochecer.

Tanto adultos como jóvenes pueden producir un fuerte ruido con el pico que se relaciona con un estado de particular excitación. Gracias a una visión excepcional también se comunican entre ellos mediante señales visuales utilizando el blanco de sus plumas.

En Europa hace un par de décadas se estimaba que había de 12.000 a 42 parejas reproductoras y desde entonces se han reintroducido en varias regiones llegando a colonizar Gran Bretaña, dónde se tenía por extinto desde la Edad Media. En España, los cálculos mínimos sitúan alrededor de 2.400 parejas reproductoras en el territorio. 

Su estatus de Conservación se encuentra en la Categoría Mundial IUCN (2009) de Preocupación Menor y en el ámbito europeo se encuentra pajo la categoría SPEC 3, lo que significa que aunque la población global esté en aumento tiene un estado de conservación desfavorable debido a los diversos problemas que la amenazan, tales como su persecución directa por los hombres, los choques contra cables de alta tensión o los atropellos. A esto hay que sumar una reducción en sus recursos tróficos como resultado de las alteraciones en sus hábitats naturales, el uso de pesticidas o enfermedades infecciosas (como la mixomatosis contagiada del conejo).  

Tienen 5 mudas parciales a lo largo de su vida, en la primera que va desde el primer otoño al segundo año en primavera no muda las rectrices, remiges ni cobertoras primarias, del segundo otoño al tercer año en primavera las terciarias y el par central de la cola son remplazadas, del tercer año otoñal al quinto año por primavera muda las rectrices, remiges y cobertoras primarias y del otoño del quinto año al sexto año primaveral ya todas sus plumas son adultas.

Se extiende por toda Europa llegando hasta China e India por este, parte de Indochina por el sur y la Tundra por el norte.

No hacen grandes peregrinaciones, la mayor de ella en el momento de dispersión que se da en agosto en la búsqueda del asentamiento de cría, hasta entonces se mueven a pequeñas distancias.

Su dieta es rica y variada adaptada a las posibilidades tróficas de su hábitat, se han encontrado más de 90 especies de mamíferos, 170 aves, 10 reptiles, 9 anfibios, 30 peces y 15 invertebrados en las egagrópilas estudiadas. En la península ibérica las presas más frecuentes son conejos, ratas y perdices

La época de reproducción ocurre tras la dispersión de las crías en septiembre para darse las primeras puestas en diciembre, normalmente sólo hay una puesta al año aunque excepcionalmente pueden darse dos.


Su nido suele ser una pequeña depresión escarbada en el suelo y cubierta parcialmente por restos de egadrópilas (vomitonas con restos óseos y pelaje de las presas ingeridas) y plumas, también puede aprovechar huecos en grandes árboles, cajas nido o nidos de otras especies de rapaces y cigüeñas. El éxito y la estabilidad de la pareja reproductora se garantiza si en las proximidades del nido hay hábitats de caza adecuados.

En Navarra las puestas son entre mediados de Enero y mediados de Marzo, y es posible que dos hembras distintas realicen puestas en un mismo nido. Constan de 1 a 6 huevos, lo más frecuente entre 2 y 4 con un intervalo de dos o tres días entre huevo y huevo comenzando la incubación con el primer huevo, así que la eclosión es escalonada tras los 33-36 días de incubación realizada exclusivamente por la hembra. Ella permanecerá junto a los polluelos de manera casi continua hasta el primer mes de vida de los mismos, tanto los huevos del búho real como los polluelos son predados por zorros y tejones.

Un enclave cercano que nos permite encontrar al Buho real son los alrededores del río Zatoya, especialmente la cueva de abajo Sorginzubi.  


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