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sábado, 7 de noviembre de 2015

La Mantis Religiosa


La Mantís Religiosa es un insecto de la familia de los Mantidae, presente en toda Eurasia y África, fue introducida en Norteamerica dónde se adaptó bien, tiene multitud de subespecies dependiendo de la región en la que habite. 

La que tenemos por aquí es de color verde pudiendo haber alguna parda, mide unos 5 o 6 centímetros y tiene el tórax alargado. 

Recibe su nombre de la postura típica previa a la caza, en la que parece que el insecto se halla sumido en un profundo rezo, con sus patas anteriores plegadas. 

Su pequeña cabeza tiene forma triangular y destacan en ella dos grandes ojos compuestos, entre ellos hay otros tres ojos pequeños y simples. Puede girar la cabeza 180º lo que le otorga cierta ventaja en la caza. Es el único animal conocido que tiene un sólo oído y lo tiene en el torax.

Sus patas delanteras están provistas de una serie de espinas o agujas que puede mover a su voluntad, la tibia anterior también tiene estas espinas que puede plegar a modo de navaja. Las mantis no reconocen a otras mantis como pertenecientes a su misma especie, es por ello que se da el hecho conocido de canibalismo durante el coito pero de manera más o menos aislada. 

Se trata de una especie que habita en todo tipo de bosques caducifolios y matorrales, en climas templados y orientados al sur. Tienen actividad diurna y viven de manera aislada. 

Son especialistas en preparar emboscadas a sus víctimas, que van desde otros insectos a pequeños vertebrados como sapos o lagartijas. En algunas culturas se han vinculado al demonio mientras que en otra, como la China, son la muestra viviente de la inmortalidad del alma y la existencia de otro plano espiritual más elevado. 


Durante la edad media se pensaba que las Mantis eran hojas de árboles que caían cobrando vida propia y una vez en tierra volvían a echar raíces. 

El ataque de la mantis religiosa dura apenas 100 milisegundos; primero localiza a su presa calculando la distancia, velocidad y dirección necesarias para capturarla, después extiende por completo sus patas anteriores flexionando las tibias en torno a la presa sujetándola con fuerza. La presa queda empalada y sostenida por las patas y es devorada viva.  Mudará 6 veces a lo largo de su vida, hasta conseguir el aspecto alado de los ejemplares adultos.  

Las mantis sólo se reunen una vez al año para el coito, que durará unas dos horas. 

En otoño, la hembra hace la puesta de huevos, para ello secreta una sustancia espumosa llamada ooteca junto a los huevos que se endurecerá y los protegerá de posibles depredadores y de las inclemencias del tiempo. Cada puesta es de 300 a 400 huevos que eclosionarán en primavera, cuando nacen, las mantis tienen el mismo aspecto que de adultas pero en miniatura, pocas crías llegarán a la edad adulta ya que imperará el canibalismo juvenil entre ellas. 

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