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domingo, 13 de diciembre de 2015

Dos leyendas para explicar los Pirineos


Primera Leyenda 

Después del diluvio universal un nieto de Noé llamado Tubal fue enviado a Iberia para reinar. Tubal tenía un hijo llamado Íbero (quien dará nombre a la península y al río Ebro) y una hija muy hermosa llamada Pyrene a la que Hércules conquistó. Tubal al enterarse desterró al héroe griego y la muchacha quedó desconsolada vagando por los bosques. 

La belleza de la mujer no pasó desapercibida para el gigante Gerión, quien se cuenta fundó la ciudad de Gerona. Este gigante, era un monstruo alado hijo de Crisaor y Calírroe formado por tres musculosos hombres unidos por la cintura. 

Aterrada, la muchacha se escondió en los bosques de la montaña, pero Gerión la persiguió incendiándolos. Un águila pudo ver el desastre y avisó a Hércules, quien acudió a rescatar a su amada. Al llegar la joven exhaló su último suspiro en los brazos de su amado. 

Abatido, Hércules juró venganza y apiló enormes piedras sobre el cuerpo de Pyrene a modo de mausoleo creando grandes montañas que recibieron el nombre de Pirineos. 

El Héroe griego tuvo su oportunidad de venganza durante el duodécimo de sus trabajos en el que dio muerte al temible y monstruoso ser atravesando sus tres torsos con una única flecha envenenada. 

Segunda Leyenda

En la segunda Leyenda Pyrene rechaza a Hércules y este, iracundo, golpea con su hacha el suelo. Este golpe separará la Península Ibérica de África y dejará bajo el mar la mítica ciudad de la Atlátida. 

Pyrene, escapando de Hércules, se retiró a los bosques de la montaña pero este la encontró. Entonces, la muchacha lloró creando ibones y formó una gran pira dónde murió. 

De nuevo el héroe apiló todas las piedras que encontró sobre el cadáver formando una hermosa cordillera capaz de rivalizar con la belleza de la joven. 


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