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sábado, 25 de junio de 2016

El Cárabo

La noticia de la semana pasada fue, sin duda, la suelta de varios cárabos en el Pirineo para intentar controlar la plaga de topillos que sufrimos en Abaurrea Alta, Villanueva de Aézcoa y Jaurrieta. A falta de saber si serán suficientes los ejemplares soltados en Roncesvalles, Hiriberri y Remendía (puesto que los resultados de sus capturas serán más evidentes a comienzos del invierno, cuando se evidencian los destrozos provocados por los topillos en los campos) vamos a echarle un vistazo a esta rapáz nocturna para conocer sus hábitos, primer paso para respetarla y favorecerla para que haga bien su trabajo. 

Fantástico dibujo naturalista tomado de la web de rapaces nocturnas

El Cárabo Común –Strix aluco, junto con el mochuelo, es el más común y conocido de todos los búhos “Strix”, en latín significa lechuza chillona mientras que "Aluco" proviene del italiano “allocco” que es cómo llaman a los mochuelos.

Es de tamaño mediano o más bien grande, puede alcanzar una longitud de 40 cms y una envergadura alar de 90 cms, superando los 600 gr de peso. Las hembras son mayores que los machos.

En él destaca su ancha y fuerte cabeza sin “orejas” o penachos erguidos (como los que tiene el Buho Real), los agujeros de los oídos son grandes pero asimétricos, el derecho más grande y con distinta forma al izquierdo. Sus grandes ojos negros son de mirada fija. 

Las alas, en proporción al resto de su cuerpo, son cortas y anchas. La cola acaba de manera redondeada y las patas y garras están emplumadas, tapando parte de las uñas negras.

La coloración del plumaje depende de la raza o subespecie Europea de la que se trate, además, varía de un individuo a otro. Aún así, podemos clasificar su coloración en tres grupos; la pardo-rojiza, muy común en el centro y sur de la península, la gris, más frecuente en el norte y la marrón, que se halla de manera aislada entre ambas. El plumaje no cambia con el cambio de estación, la edad o el sexo.

La subespecie que tenemos por aquí es la Strix aluco sylvatica, que se extiende por la Francia occidental y Gran Bretaña, es algo menor que el Strix aluco aluco, presente en el resto de países Europeos. En el noroeste de áfrica encontramos el Strix aluco mauritanica, más oscura por encima y más marcada por debajo que las subespecies Europeas.

Las partes superiores, la espalda y la cabeza son de cualquiera de estas tres coloraciones (aquí, como ya hemos dicho, sería gris) pero siempre rayadas de negro o marrón muy oscuro. La cola presenta unas franjas irregulares oscuras. Las alas, junto con la coloración de base, tienen unas franjas y puntos negros, mientras que en el dorso distinguiremos fácilmente unos puntos plancos.

No, no es una marioneta de la Hensons Company, es el Cárabo fotografiado por Brookei blog.
En la cara, el pico es de color hueso con su extremo amarillo, está casi oculto por unas plumas finas negras en el extremo, además, una raya negra divide su rostro, naciendo en la frente y llegando hasta la base del pico. Tiene un borde negro, redondeado y estrecho en cada lado de la cara que le enmarca el disco facial.

El pecho está densamente rallado de negro o marrón oscuro y en las plumas de las patas y pies se distinguen unas rayas muy finas de color rojizo.

Dije que tiene los ojos negros… bien, esto es lo que parece de lejos. Observados con atención de cerca se descubre que son de color marrón muy oscuro con un ligero tinte morado.
Cárabo fotografiado por Jan Piecha
Se trata de una especie estrictamente nocturna. Durante el día permanece inmóvil posada en la rama de un árbol, a veces perfectamente camuflada entre las hojas. Mientras que otros búhos eligen como posadero la parte de las ramas del árbol más próximas al tronco el cárabo escoge la parte más extrema de estas, donde la vegetación es más abundante. Otro posadero diurno habitual para el Strix aluco, sobre todo en invierno, son los agujeros en los árboles o los troncos huecos.

Su hábitat son los bosques y las campiñas muy arboladas, en él tiene dos posaderos, uno para el día y otro para la noche, este último se encuentra a distancia prudencial de dónde establece el nido.

Caza a sus presas de noche, pero si la noche no ha sido propicia para las capturas y está en época de nidificación puede internarse en bosques sombríos durante el día en busca de alimento.
El majestuoso cárabo posa con su ratoncillo, fotografía obtenida de esta web sobre el mundo de los buhos
La voz más conocida del Cárabo Europeo es el típico “¡uuh!” de los búhos seguido de un corto intervalo, de unos 3 segundos, por un ¡¡úuhúuh-úuh!!, su serie de gritos comienza al oscurecer y puede ser escuchada durante casi todo el año con mayor regularidad durante los cinco primeros meses del año, en junio desciende la frecuencia de su canto que prácticamente es inexistente en julio. En agosto, sin embargo, vuelve a cantar con fuerza y en las noches puede ser escuchado hasta entrada la madrugada. Según los estudios llevados a cabo por ornitólogos y zoólogos, parece que el cárabo canta con mayor constancia en las noches lluviosas y en las que hiela.

Durante la nidificación y cuando los polluelos ya son volantones emiten un ¡kiuík! Áspero.


Polluelos de cárabo, foto de Ivan Mazzon
Si el Cárabo canta en un valle, es inmediatamente contestado por otro u otros desde distancias notables, de manera que los más próximos efectúan un dueto y censar su número es relativamente fácil. En época de reproducción la hembra contesta al macho. Macho y hembra se enzarzan en un dúo de ¡kiuiks!

Al igual que otras strigiformes hace un chasquido con el pico para mostrar temor o incertidumbre. Viven solitarios y rara vez se puede ver más de uno en su posadero diurno.

Se alimenta de principalmente micromamíferos (musarañas Crocidura russulas, ratillas agrestes Microtus agresitis, topos comunes Talpa europea, topillos rojos Clethrionomys glareolus, ratones de campo, Apodemus Sylváticus y Muxarras, Glis glis), aves (y no precisamente pequeñas, figura en su dieta el arrendajo, Garrulus glandarius, la corneja, Comus corone o los mirlos comunes Turdus merula), insectos (especialmente ciervos volantes Lucanus cervus y escarabajos de San Juan Melolontha melolontha), reptiles, moluscos (limacos, Limax agrestis) y batracios (la rana de los prados, Rana temporaria y el lución Anguis fragilis).

Cuando los pájaros descubren la presencia de un cárabo emiten un coro de chillidos de alarma, los arrendajos y urracas inician la alarma y alertan a los demás.

Pluma de Cárabo
Las presas son capturadas en el suelo, salvo los pájaros que duermen en arbustos y matorrales sobre los que vuela golpeándolos ligeramente con las alas y cuando alzan el vuelo asustados los atrapa con sus robustas garras. Mata a su presa a base de golpes con las patas y las garras o bien les da un fuerte picotazo en la base del cuello.

Normalmente expulsan dos egagrópilas al día, de tamaño proporcional al de las presas consumidas y cerca de sus posaderos, lo que viene a indicar que cada Cárabo captura para alimentarse dos presas diarias. Estas egagrópilas miden de 3 a 6´5 x 1´8 a 2´4 cms si consumió reptiles, insectos, o micromamíferos de pequeño tamaño y 8 x 3 cms si consumió micromamíferos adultos o presas de mayor tamaño, al secarse son de color gris o blanquecinas.

Bannerman (1955) cuenta la ocasional observación de un ornitógo inglés que prsenció las manifestaciones de celo del Cárabo; vio al supuesto macho posarse cerca de la hembra a la que hacía la corte balanceando el cuerpo de un lado al otro, elevándolo y bajándolo a su vez, levantando de manera alterna un ala, después la otra, y finalmente las dos. Esponjaba su plumaje para parecer una bola de plumas para después contraerlo hasta el punto de no parecer el mismo pájaro. El baile era acompañado de una especie de gruñidos no muy musicales.

Anidan en los agujeros de los viejos árboles con preferencia de las cavidades que tienen dos aberturas en distinta dirección. También gustan de las pequeñas cavidades de los cortados rocosos, tan frecuentes en esta zona y aprovechan nidos abandonados de córvidos y otras aves de presa. Pese a que los cárabos son sedentarios y cada pareja vive en un territorio no muy extenso raramente ocupa el mismo nido dos años seguidos. No ocuparán salvo en periodo de cría el lugar dónde harán el nido. 


Nos colamos en la intimidad del nido del Cárabo gracias a Sergio Luzzini & Luigi Meroni
“Hacer el nido” es una expresión ya que al contrario de muchas aves que ya hemos repasado en este blog no coloca ninguna clase de material. Aprovecha el abundante serrín y restos de madera que se hallan en la cavidad del tronco o los materiales vegetales presentes en la oquedad y el peso de la hembra y el uso les dará forma y apariencia de nido construido.

Las puestas se realizan durante el mes de marzo, entre la mitad y el final de mes. Consta de 3 o 4 huevos esféricos de color blanco (en el norte lo normal son 3 únicos huevos), tienen la cáscara lisa con pequeñas rugosidades esparcidas en sus superficies. Son aovados cada dos o tres días y miden una media de 4,67 x 3,90 cm.
Si la primera puesta se pierde y no produce polluelos los cárabos crían de nuevo inmediatamente después pero en otro nido.

El periodo de incubación dura 28 días contando a partir de la puesta del primer huevo, mientras que la hembra incuba el macho permanece casi siempre posado en las cercanías del nido.

Durante la incubación el macho aporta las presas en cantidad un tanto excesiva para el consumo de la hembra, parece que no sabe calcular cuando nacerán los polluelos y colma el nido de ratones y topillos que acaban pudriéndose, es por ello que el nido del Cárabo despide frecuentemente un hedor insoportable.

Si nos aproximamos de noche al nido podemos ser atacados por la pareja, en especial por el macho. Más de un ornitólogo ha vuelto herido por las garras del cárabo.

Al nacer los pollos están cubiertos por un plumón blanco, corto y sedoso. Este plumón también le cubre los tarsos y los dedos de los pies hasta la base de las uñas.

Los polluelos son alimentados durante la noche dos o tres veces por la hembra con las presas que le lleva el macho y ella misma sale también a cazar pasadas las tres semanas. 
Nos colamos en la intimidad del nido del Cárabo gracias a Sergio Luzzini & Luigi Meroni
Con frecuencia los jóvenes cárabos que aún no vuelan salen del agujero y se encaraman a la rama más próxima para ocultarse durante el día.

No vuelan hasta pasado el mes de vida, aproximadamente a los 35 días y en sus primeros vuelos el plumaje aún no está completo ya que acabará su formación a los 45 días y conservando aún buena parte del plumón juvenil. Aún torpes en la caza, dependerán de los padres para alimentarse los primeros tres meses de vida.

Se empiezan a reproducir a los 20 o 22 meses de edad pero los cárabos ya se emparejan en el primer invierno de su vida. Normalmente son monógamos y mantienen la misma pareja año tras año. 

¿Podrán librarnos de la plaga de topillos que asola el Pirineo Navarro? 

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