domingo, 22 de abril de 2018

Rolling in the rock


Trepo.

Han salido unos días de sol y hay que dejar el roquedo “a punto”.



La vegetación se ha apropiado del terreno creando alianzas poco adecuadas: no he de confundir un boj autóctono, de madera compacta y flexible y raíces penetrantes en el suelo con ese boj que no es boj, de cobertera, con hojas pequeñas y ramas enclenques que parten de un sustrato poco asentado. Si te agarras del primero podrás salvarte de la caída, pues es raro verlo mezclado con plantas espinosas y aguantará tu peso sin quebrarse. Agarrar ese boj da confianza en las subidas y bajadas entre rocas y peñascos. El segundo se parte con sólo mirarlo y al ser tan tupido es el escondrijo ideal para la zarza que crece kilométrica sujetándose cada dos metros en el terreno mediante nuevas raicillas y se aferra con fuerza a otras zarzas.  

Trepo.

No es fácil cortar ramas y zarzas en determinadas posturas, requiere concentración para saber cuánto puedes llegar a tirar de la liana espinosa que cuelga enmarañada unos metros más arriba. Lo bueno es que conozco el terreno: Roquedo situado al norte del cementerio parroquial del pueblo de Abaurrea Alta – hoy Museo de Estelas, Hilarriak.

Es la misma piedra Caliza que el monte San Miguel, es “la parte baja” del monte San Miguel que por ahí asoma. Recuerdo horas y horas que he pasado de niña jugando entre aquellas rocas. Coincidimos varias generaciones en decir que allí jugábamos; pequeños paraísos, fortalezas y cabañas surgen de aquella calizas con extravagantes formas. Poníamos nombres a las rocas, aunque no siempre había consenso. 

Trepo, sí, conozco esto que estoy pisando.

Al oeste, el roquedo desaparece en “la antigua casa del cura” la antigua “apezetxea” en origen construida junto a la gran roca. Al este, anteayer descubrí la antigua tapia del cementerio. De este roquedo, dicen, se extraía la piedra caliza para hacer las estelas. Hay zonas en las que se aprecian diferentes tipos de extracción de la piedra. También llama la atención una gran cruz latina de altar labrada en relieve sobre un octógono cuyas proporciones recuerdan a la forma de un ataúd, los informantes locales la llaman “cruz de Remondegui” y se refieren al párroco que en su día, parece, mandó labrar aquella cruz con el fin de “sacralizar” una fosa cercana.



El roquedo está lleno de misterio y belleza.

Trepo.

También está lleno de zarzas y falsos bojes, hiedra y endrinos que no tienen a bien sacar endrinas. Eso parece un trozo de plástico.

Me voy de viaje.



Con la excusa de conocer los hábitos viajeros de aquellos turistas curiosos que se asoman a ver el laberinto desde la terraza de Etxeberri tengo que navegar luego por internet. ¿Irá internet ahora? ¿se me habrá cargado la página del correo ya? No hay manera de saberlo desde las alturas. Miro hacia abajo. No hay mucha caída pero tengo vértigo. A ver dónde estaban esos bojes… corto un par de zarzas más y trepo.



He sacado el aparatico de música portatil, está claro que en horario de trabajo no puedo escuchar según qué música. Esto es ante todo un lugar sagrado y de culto, no creo que los grandes éxitos de Paco Pil y Chimo Bayo sean la banda sonora adecuada para un cementerio vasco y medieval pero puedo zarzear a gusto a ritmo de Kalakan, Oreka Tx, Anne Etchegoyen e, incluso, la fantástica banda sonora de “Dentro del Laberinto” o algún temazo de Teobaldo I. Alguna de Leon Benavente y Devin Townsend es imposible que no se hayan colado en el playlist y lo mismo la canción que ya conoces de Mecano. 

Trep…. Mierda, esto resultó ser un relleno de tierra, tengo el pelo lleno de sustrato y trocitos de plantas secas y la lombriz más grande que he visto en la vida me mira fijamente y frunce el ceño. Me disculpo con ella y le mando que salude a su familia: las primas de “Dune”, los hermanos de “temblores” y los sobrinos de “Beatle Juice” (bitelchus).
Antes de pronunciar por tercera vez el zumo de escarabajo paro en seco, hay que limpiar bien la roca, tirar los restos de tierra y piedras sueltas abajo. Algunas suenan al golpearse con la pared del laberinto. Ya puedo seguir trepando, a ver si consigo llegar a aquella zarza.

Levanto la vista, pienso en que es una pena que las visitas se pierdan esto. Al sol hay rincones muy agradables en el roquedo, en cuanto quite esas estúpidas plantas de ahí me voy a sentar un rato. Tengo que organizarme la semana, he de apuntar todo lo que he de hacer cuando funcione internet, debo tener las cosas preparadas para hacerlo todo en cinco minutos que funcione.. Y la Museum Week, también he de pensar en la MuseumWeek, empieza el lunes y he de crear el contenido, bueno, aún tengo unos días por delante. Ouch, esta rama está más dura de lo que pensaba, a ver dónde he dejado las tijeras grandes.. aquí están. La tutora del CEIN quedó en llamarme esta semana, espero que no lo haga ahora, me da pereza quitarme los guantes, lo de esta zarza empieza a convertirse en un asunto personal. Sí, las cosas van avanzando pero queda mucho por hacer y se me acaba el tiempo, el tema de la financiación hay que solucionarlo cuanto antes y destinar lo primero que reciba a lo más urgente, y tengo que preguntarle eso al secretario… no puedo adelantar a ese respecto hasta el martes.

Zanjo mi asunto personal con la zarza. Ahí se queda. Se lo tenía bien merecido. Esta roca ya ha tomado otro color y es fácil dar el siguiente paso.

Trepo.


¿Habrá cargado la página del correo? De ser así debería hacer las modificaciones convenientes en el texto que preparé. Si estos dos siguen sin contestar habrá que insistir. Hasta que no me digan todos que están conformes no puedo publicar ni dar a conocer el tema.. ay, también he de ponerme a escribir la nota de prensa.. ¿cómo era aquello que leí? ¿Qué Cuándo Cómo Porqué Quién Dónde? ¿En qué orden era?

El roquedo desnudo me sonríe. Suena una campanada. Ya son y media.

Miro hacia arriba, y hacia el este. Quizás mañana sea mejor empezar de ahí hacia abajo. Sí, aquel punto parece alcanzable desde ese escalón calizo. Es hora de bajar y revisar el correo. Y buscar un tema para escribir en el blog. ¡Qué descuidado lo tengo! ¿Sobre qué me gustaría escribir? Pues sería bonito compartir contigo esta soleada mañana en el roquedo.

Tiro las tijeras que caen sobre auténticos bojes.

Con cuidado, destrepo.

sábado, 14 de abril de 2018

Vecinos fallecidos en 1910 (Parte 1/4)


FOLIO 16
NÚMERO 15

YSIDRO ANCHO LAURENZ

EN ABAURREA ALTA Á LAS SIETE DEL DÍA TRECE DE DICIEMBRE DE MIL NOVECIENTOS DIEZ, ANTE D. JOSÉ MARÍA MERINO JUEZ MUNICIPAL Y D. RUFINO ELIZONDO SECRETARIO, COMPADECIÓ D. GREGORIO ANCHO ENECOIZ, NATURAL DE ÉSTE PUEBLO, TÉRMINO MUNICIPAL DEL MISMO, PROVINCIA DE NAVARRA, MAYOR DE EDAD, CASADO, LABRADOR DOMICILIADO EN ÉSTE PUEBLO, CALLE DE SAN PEDRO NÚMERO 47 CUARTO JREAL, MANIFESTANDO QUE SU HIJO YSIDRO ANCHO LAURENZ, DE SIETE MESES DE EDAD, NATURAL DE ÉSTE PUEBLO Y RESIDENTE EN EL MISMO FALLECIÓ EN ÉSTA LOCALIDAD Á LAS DOS DE LA MADRUGADA DEL DÍA DE AYER Á CONSECUENCIA DE “BRONQUITIS”  DE LO CUAL DABA PARTE EN DEBIDA FORMA.

EN VISTA DE ESTA MANIFESTACIÓN Y DE LA CERTIFICACIÓN FACULTATIVA PRESENTADA, EL SR. JUEZ MUNICIPAL DISPUSO QUE SE EXTENDIESE LA PRESENTE ACTA DE INSCRIPCIÓN, CONSIGNÁNDOSE EN ELLA, ADEMÁS DE LO EXPUESTO POR EL DECLARANTE Y EN VIRTUD DE LAS NOTICIAS QUE SE HAN PODIDO ADQUIRIR LAS CIRCUNSTANCIAS SIGUIENTES

QUE EL REFERIDO FIRMADO ERA HIJO LEGÍTIMO DEL DECLARANTE Y DE SU ESPOSA JULIANA LAURENZ ARRESE, NATURAL DE GARAYOA, MAYOR DE EDAD, DEDICADA Á LAS OCUPACIONES DOMÉSTICAS Y AVECINDADA EN ÉSTE PUEBLO.
Y QUE Á SU CADÁVER SE HABRÁ DE DAR SEPULTURA EN EL CEMENTERIO DE LA ÚNICA IGLESIA PARROQUIAL DE SAN PEDRO DE ÉSTE PUEBLO.  

FUERON TESTIGOS PRESENCIALES D. MIGUEL ARÓSTEGUI, NATURAL DE ÉSTE PUEBLO, TÉRMINO MUNICIPAL DEL MISMO, PROVINCIA DE NAVARRA, MAYOR DE EDAD, CASADO, LABRADOR, DOMICILIADO EN ÉSTE PUEBLO, CALLE DE SAN PEDRO NÚMERO 16 Y D. JUAN ANDRÉS LOREA, NATURAL DE ÉSTE PUEBLO, TÉRMINO MUNICIPAL DEL MISMO, PROVINCIA DE NAVARRA, MAYOR DE EDAD, CASADO, LABRADOR, DOMICILIADO EN ESTE PUEBLO, CALLE DE SAN PEDRO NÚMERO 30.

LEÍDA ÍNTEGRAMENTE ESTA ACTA, É INVITADAS LAS PERSONAS QUE DEBEN SUSCRIBIRLA Á QUE LA LEYERAN POR SÍ MISMAS, SI ASÍ LO CREÍAN CONVENIENTE, SE ESTAMPÓ EN ELLA EL SELLO DEL JUZGADO MUNICIPAL Y LA FIRMARON EL SR. JUEZ Y DECLARANTE CON LOS ESPRESADOS TESTIGOS, DE QUE YO, EL SECRETARIO CERTIFICO.

JOSÉ MARÍA MERINO

GREGORIO ANCHO




MIGUEL ARÓSTEGUI
JUAN ANDRÉS LOREA
RUFINO ELIZONDO


A LA IZDA VISITADO JOSE MARÍA ENCAJÉ

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FOLIO 15
NÚMERO 14

GREGORIO YRIARTE YRIARTE

EN ABAURREA ALTA Á LAS QUINCE DEL DÍA CUATRO DE DICIEMBRE DE MIL NOVECIENTOS DIEZ, ANTE D. JOSÉ MARÍA MERINO JUEZ MUNICIPAL Y D. RUFINO ELIZONDO SECRETARIO, COMPADECIÓ D. JUAN ESTEBAN YRIARTE ARRESE, NATURAL DE ÉSTE PUEBLO, TÉRMINO MUNICIPAL DEL MISMO, PROVINCIA DE NAVARRA, MAYOR DE EDAD, CASADO, LABRADOR DOMICILIADO EN ÉSTE PUEBLO, CALLE DE SAN PEDRO NÚMERO 19 CUARTO JREAL, MANIFESTANDO QUE SU HIJO GREGORIO YRIARTE YRIARTE, DE ONCE MESES DE EDAD, NATURAL DE ÉSTE PUEBLO Y RESIDENTE EM EÑ ,OS,P FALLECIÓ EN ÉSTA LOCALIDAD Á LAS DOCE HORAS DEL DÍA DE AYER TRAS DEL MES ACTUAL Á CONSECUENCIA DE “BRONQUITIS CAPILAR”  DE LO CUAL DABA PARTE EN DEBIDA FORMA.

EN VISTA DE ESTA MANIFESTACIÓN Y DE LA CERTIFICACIÓN FACULTATIVA PRESENTADA, EL SR. JUEZ MUNICIPAL DISPUSO QUE SE EXTENDIESE LA PRESENTE ACTA DE INSCRIPCIÓN, CONSIGNÁNDOSE EN ELLA, ADEMÁS DE LO EXPUESTO POR EL DECLARANTE Y EN VIRTUD DE LAS NOTICIAS QUE SE HAN PODIDO ADQUIRIR LAS CIRCUNSTANCIAS SIGUIENTES

QUE EL REFERIDO FIRMADO ERA HIJO LEGÍTIMO DEL DECLARANTE Y DE SU ESPOSA SEVERINA YRIARTE YLINCHETA, MAYOR DE EDAD, DEDICADA Á LAS OCUPACIONES DOMÉSTICAS, NATURAL DE ÉSTE PUEBLO Y VECINA DEL MISMO.
Y QUE Á SU CADÁVER SE HABRÁ DE DAR SEPULTURA EN EL CEMENTERIO DE LA ÚNICA IGLESIA PARROQUIAL DE SAN PEDRO DE ÉSTE PUEBLO.  
FUERON TESTIGOS PRESENCIALES D. MIGUEL ARÓSTEGUI, NATURAL DE ÉSTE PUEBLO, TÉRMINO MUNICIPAL DEL MISMO, PROVINCIA DE NAVARRA, MAYOR DE EDAD, CASADO, LABRADOR, DOMICILIADO EN ÉSTE PUEBLO, CALLE DE SAN PEDRO NÚMERO 16 Y D. JUAN ANDRÉS LOREA, NATURAL DE ÉSTE PUEBLO, TÉRMINO MUNICIPAL DEL MISMO, PROVINCIA DE NAVARRA, MAYOR DE EDAD, CASADO, LABRADOR, DOMICILIADO EN ESTE PUEBLO, CALLE DE SAN PEDRO NÚMERO 30.

LEÍDA ÍNTEGRAMENTE ESTA ACTA, É INVITADAS LAS PERSONAS QUE DEBEN SUSCRIBIRLA Á QUE LA LEYERAN POR SÍ MISMAS, SI ASÍ LO CREÍAN CONVENIENTE, SE ESTAMPÓ EN ELLA EL SELLO DEL JUZGADO MUNICIPAL Y LA FIRMARON EL SR. JUEZ Y DECLARANTE CON LOS ESPRESADOS TESTIGOS, DE QUE YO, EL SECRETARIO CERTIFICO.

JOSÉ MARÍA MERINO
JUAN ESTEBAN YRIARTE
MIGUEL ARÓSTEGUI



JUAN ANDRÉS LOREA
RUFINO ELIZONDO

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FOLIO 14
NÚMERO 13

JOSÉ GREGORIO ARÓSTEGUI YRIARTE

EN ABAURREA ALTA Á LAS ONCE  DEL DÍA VEINTE Y CUATRO DE NOVIEMBRE DE MIL NOVECIENTOS DIEZ, ANTE D. JOSÉ MARÍA MERINO JUEZ MUNICIPAL Y D. RUFINO ELIZONDO SECRETARIO, COMPADECIÓ Dª. JOSEFA MENDÍA URRUTIA, NATURAL DE ÉSTE PUEBLO, TÉRMINO MUNICIPAL DEL MISMO, PROVINCIA DE NAVARRA, MAYOR DE EDAD, VIUDA, DOMICILIADA EN ÉSTE PUEBLO, CALLE DE SAN PEDRO NÚMERO 64 CUARTO JREAL, MANIFESTANDO QUE SU ESPOSO, JOSÉ GREGORIO ARÓSTEGUI YRIARTE, DE SESENTA Y OCHO AÑOS DE EDAD, CASADO, LABRADOR, NATURAL Y VECINO DE ÉSTE PUEBLO DE ABAURREA ALTA FALLECIÓ EN EL MISMO Á LAS DIEZ HORAS DEL DÍA DE AYER Á CONSECUENCIA DE “EPILEPSIA” DE LO CUAL DABA PARTE EN DEBIDA FORMA.

EN VISTA DE ESTA MANIFESTACIÓN Y DE LA CERTIFICACIÓN FACULTATIVA PRESENTADA, EL SR. JUEZ MUNICIPAL DISPUSO QUE SE EXTENDIESE LA PRESENTE ACTA DE INSCRIPCIÓN, CONSIGNÁNDOSE EN ELLA, ADEMÁS DE LO EXPUESTO POR EL DECLARANTE Y EN VIRTUD DE LAS NOTICIAS QUE SE HAN PODIDO ADQUIRIR LAS CIRCUNSTANCIAS SIGUIENTES

QUE EL REFERIDO FIRMADO ESTABA CASADO EN EL ACTO DE SU FALLECIMIENTO EN ÚNICAS NUPCIAS CON LA DECLARANTE JOSEFA DE CUYO MATRIMONIO NO HA RESULTADO NINGÚN HIJO. QUE NO OTORGÓ DISPOSICIÓN ALGUNA TESTAMENTARIA. 

Y QUE Á SU CADÁVER SE HABRÁ DE DAR SEPULTURA EN EL CEMENTERIO DE LA ÚNICA IGLESIA PARROQUIAL DE SAN PEDRO DE ÉSTE PUEBLO.  

FUERON TESTIGOS PRESENCIALES D. JUAN ANDRÉS LOREA, NATURAL DE ÉSTE 
PUEBLO, TÉRMINO MUNICIPAL DEL MISMO, PROVINCIA DE NAVARRA, MAYOR DE EDAD, CASADO, LABRADOR, DOMICILIADO EN ÉSTE PUEBLO, CALLE DE SAN PEDRO NÚMERO 30 Y D. RAFAEL ARRESE, NATURAL DE ÉSTE PUEBLO, TÉRMINO MUNICIPAL DEL MISMO, PROVINCIA DE NAVARRA, MAYOR DE EDAD, CASADO, LABRADOR, DOMICILIADO EN ESTE PUEBLO, CALLE DE SAN PEDRO NÚMERO 54.
LEÍDA ÍNTEGRAMENTE ESTA ACTA, É INVITADAS LAS PERSONAS QUE DEBEN SUSCRIBIRLA Á QUE LA LEYERAN POR SÍ MISMAS, SI ASÍ LO CREÍAN CONVENIENTE, SE ESTAMPÓ EN ELLA EL SELLO DEL JUZGADO MUNICIPAL Y LA FIRMARON EL SR. JUEZ Y LOS ESPRESADOS TESTIGOS, NO HACIÉNDOLO LA DECLARANTE POR NO SABER ESCRIBIR DE QUE YO, EL SECRETARIO CERTIFICO.

JOSÉ MARÍA MERINO
JUAN ANDRÉS LOREA
RAFAEL ARRESE
RUFINO ELIZONDO



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FOLIO 13
NÚMERO 12

FERMINA YLINCHETA LOREA

EN ABAURREA ALTA Á LAS NUEVE DEL DÍA TRECE DE NOVIEMBRE DE MIL NOVECIENTOS DIEZ, ANTE D. JOSÉ MARÍA MERINO JUEZ MUNICIPAL Y D. RUFINO ELIZONDO SECRETARIO, COMPADECIÓ D. JUAN ESTEBAN YRIARTE ARRESE, NATURAL DE ÉSTE PUEBLO, TÉRMINO MUNICIPAL DEL MISMO, PROVINCIA DE NAVARRA, MAYOR DE EDAD, CASADO, LABRADOR, DOMICILIADO EN ÉSTE PUEBLO, CALLE DE SAN PEDRO NÚMERO 19 CUARTO JREAL, MANIFESTANDO QUE SU MADRE POLÍTICA, FERMINA YLINCHETA LOREA, DE SETENTA Y SIETE AÑOS DE EDAD, NATURAL DE ÉSTE PUEBLO DEDICADA Á LAS OCUPACIONES DOMÉSTICAS, DE ESTADO VIUDA Y AVECINDADA EN ESTE LUGAR FALLECIÓ EN EL MISMO Á LAS DIEZ Y MEDIA DEL DÍA DE AYER Á CONSECUENCIA DE “ESTENOSIS MITRAL” DE LO CUAL DABA PARTE EN FORMA.

EN VISTA DE ESTA MANIFESTACIÓN Y DE LA CERTIFICACIÓN FACULTATIVA PRESENTADA, EL SR. JUEZ MUNICIPAL DISPUSO QUE SE EXTENDIESE LA PRESENTE ACTA DE INSCRIPCIÓN, CONSIGNÁNDOSE EN ELLA, ADEMÁS DE LO EXPUESTO POR EL DECLARANTE Y EN VIRTUD DE LAS NOTICIAS QUE SE HAN PODIDO ADQUIRIR LAS CIRCUNSTANCIAS SIGUIENTES

QUE LA REFERIDA FIRMADA ESTABA CASADA EN ÚNICAS NUPCIAS CON D. JUAN ANDRÉS YRIARTE ARRESE, DE CUYO MATRIMONIO HA DEJADO UNA HIJA LLAMADA SEVERINA Y UN HIJO QUE SE LLAMA EUGENIO. QUE NO OTORGÓ DISPOSICIÓN ALGUNA TESTAMENTARIA. 

Y QUE Á SU CADÁVER SE HABRÁ DE DAR SEPULTURA EN EL CEMENTERIO DE LA ÚNICA IGLESIA PARROQUIAL DE SAN PEDRO DE ÉSTE PUEBLO.  
FUERON TESTIGOS PRESENCIALES D. SATURNINO CELAY LANDA, NATURAL DE ÉSTE PUEBLO, TÉRMINO MUNICIPAL DEL MISMO, PROVINCIA DE NAVARRA, MAYOR DE EDAD, CASADO, LABRADOR, DOMICILIADO EN ÉSTE PUEBLO, CALLE DE SAN PEDRO NÚMERO 63 Y D. FRANCISCO BAZTERRA CELAY, NATURAL DE ÉSTE PUEBLO, TÉRMINO MUNICIPAL DEL MISMO, PROVINCIA DE NAVARRA, MAYOR DE EDAD, CASADO, LABRADOR, DOMICILIADO EN ESTE PUEBLO, CALLE DE SAN PEDRO NÚMERO 46.

LEÍDA ÍNTEGRAMENTE ESTA ACTA, É INVITADAS LAS PERSONAS QUE DEBEN SUSCRIBIRLA Á QUE LA LEYERAN POR SÍ MISMAS, SI ASÍ LO CREÍAN CONVENIENTE, SE ESTAMPÓ EN ELLA EL SELLO DEL JUZGADO MUNICIPAL Y LA FIRMARON EL SR. JUEZ Y DECLARANTE CON DICHOS TESTIGOS, DE QUE YO, EL SECRETARIO CERTIFICO.

JOSÉ MARÍA MERINO
SERAFÍN CELAY



FRANCISCO BAZTERRA
RUFINO ELIZONDO

domingo, 8 de abril de 2018

El Herrerillo, Parus Cyanistes caeruleus


¡Hola! Entre los pocos momentos con internet que tengo y que estoy enfrascada ordenando #Cronosalseos no me ha sido posible colgar las entradas de este blog regularmente. Hoy me he animado a aprender y contarte lo que he leído sobre el Herrerillo Común. Si lees este blog a menudo ya los habrás visto mencionado y en alguna foto, pues es bastante común junto a los carboneros.

A simple vista vemos más carboneros que herrerillos en Abaurrea Alta.

El Herrerillo común, Cyanistes caeruleus es un pajarillo perteneciente a la familia de los paseriformes (esto es, con cuerpo diseñado para posarse en los árboles bajos y matorrales), muy fácil de identificar: tiene la parte de arriba de la cabeza blanca con una mancha azul en el centro, a modo de capirote, una banda negra va desde el pico a la parte posterior de la cabeza atravesando el ojo, esta banda se une en la nuca con otra azul que bordea las mejillas blancas y llega hasta la parte inferior del pico. El dorso es pardo – verdoso, las alas y la parte superior de la cola azules. La parte inferior de la cola y el pecho son de color amarillo, en este último podemos ver los restos de una pequeña banda negra sobre el centro del pecho, menos marcada que la de los carboneros. El pico es negro y las patas azuladas.


Los machos tienen una longitud de ala que puede oscilar de los 6,2 a los 7 centímetros en machos y de 6 a 6,7 en hembras. Su cola mide entre 4,5 – 5 cms y su peso medio es de 10,3 -10,5 gr.

Se trata de una especie forestal, presente en dehesas, sotos y parques urbanos.

En la península ibérica encontramos dos subespecies: el Parus caeruleus caeruleus que ocupa el tercio norte peninsular, Europa y Oriente medio (el que podemos ver aquí, en los Pirineos) y el Parus caeruleus ogliastrae o harterti en el centro y sur peninsular, atravesando el mediterráneo hasta Córcega y Cerdeña, ambas tienen comportamientos sedentarios. En las Islas Baleares encontramos al herrerillo Parus caeruleus balearicus que es más pálida y grisácea y no tan azul.

La morfología de sus patas le permite adoptar gran variedad de posturas en las ramas, inclusive colgado hacia abajo, sobre el suelo caminan dando pequeños saltitos.. 

Revisando la sesión fotográfica del Herrerillo me doy cuenta de "las complicadas poses" de las patas. 

Entre ellos se llaman al contacto mediante un “tsi tsi tsi” y un “chirr rr rr” como voz de alarma, además, la hembra emite desde el nido varios tipos de llamada para comunicarse con el macho. Como curiosidad he leído que el canto de los herrerillos del sur peninsular es diferente al de los herrerillos de Centroeuropa.

Los adultos tienen una muda postreproductiva completa, los juveniles tienen menos contraste en sus colores, son más verdosos en general y el amarillo de las partes inferiores es más suave. Desde el primer otoño al segundo año de primavera mudan parte de las plumas coberteras primarias por otras que tienen el borde mucho más azul. También mudan el par de plumas central de la cola, cuando son adultos todas las plumas del ala tienen el borde azul y las de la cola tienen el mismo color azul uniforme.

Dentro de su estado de conservación, se incluye como “de preocupación menor” según la categoría global IUCN y “de interés especial” en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas.

Las plantaciones de pino y eucalipto han provocado que esta especie desaparezca en gran parte del territorio, el uso de insecticidas en arbolado y la disminución de huecos en los árboles por un manejo controlado parecen otras causas probables de la disminución de su población así que las medidas de conservación a adoptar pasa por dejar árboles con cavidades en bosques viejos.


Su dieta se compone de insectos y arañas que alternan con frutos y semillas fuera de las épocas de reproducción. Buscan alimento en hojas, ramas, matorrales y en menor medida suelo y troncos.

Es una especie territorial y generalmente monógama, y digo “generalmente” porque en los hábitats de gran calidad, ricos en alimento y en recursos naturales que facilitan la cría, se ha demostrado que aumenta la poligamia hasta en un 20%.

De conducta inquieta, estos pájaros aprendieron, en los años 60, a abrir las botellas de leche que los repartidores solían dejar en las puertas de las casas del Reino Unido, los adultos enseñaban a los más jóvenes como obtener la rica leche, por este motivo se empezaron a ver pequeños bebederos con este líquido en jardines y parques públicos.

La esperanza de vida del herrerillo común es de unos 12 años.

Carbonero adulto / Carbonero juvenil .- Imagen del Aula en Red de Ibercaja

Parece que se han adaptado muy bien a criar en cajas nido construidas por el hombre, así que hay multitud de estudios sobre su reproducción en ambientes controlados, faltan, en cambio, muestreos reproductivos en ambientes naturales.

Durante el emparejamiento los machos vuelan con las alas más extendidas en acrobacias delante de la hembra. Crían desde mayo a junio y en abril ya deben tener construido el nido para lo que las hembras reúnen musgo, lana y otros materiales que llevarán al hueco de árbol, a la caja nido o a oquedades entre rocas y muros, y.. aquí van dos curiosidades sobre el nido: La hembra llevará también plantas aromáticas que recogen de manera selectiva -parece que con el fin de alejar a ectoparásitos- y el macho decorará con plumas la parte exterior de este nido (aunque no en todos los casos, he leído que los machos que “decoran” el nido proporcionan mayor número de alimento a las crías que los que no lo hacen).

El herrerillo común es el ave nidícola que mayor número de huevos pone en cada puesta, de 8 a 13 huevos de color blanco con puntitos rojizos (el número de estas manchas corresponden al nivel de estrés en la hembra: a más manchas más proteína del estrés HSP70). La hembra pondrá un huevo al día y los primeros serán cubiertos con materiales del nido hasta que comience la incubación (hacia el séptimo huevo). Los polluelos saldrán del cascarón los 14 días y serán alimentados por ambos padres hasta que, pasados los 19 días, comiencen a volar. Algunas parejas pueden hacer hasta dos puestas al año.



En Abaurrea Alta podemos verlo todo el año, al menos en el monte San Miguel, en dónde revolotea, a veces junto a carboneros y otros pajarillos (esta misma mañana lo ví dando saltitos muy cerca de otro pajarillo cantor que aún no tengo fichado). 



Para saber más sobre el herrerillo común



jueves, 29 de marzo de 2018

Defunciones en 1911


Bueno, seguimos repasando los vecinos que nos abandonaron en el S.XX, esta vez conocemos a aquellos que fueron enterrados en el cementerio viejo (Hoy Museo de Estelas) en el año de 1911. Te recuerdo que puedes consultar otras actas de defunción en la sección vecinos y en la etiqueta de Defunciones.

Tanto si tienes fiesta estos días como si no, pasa unos felices días. 

FOLIO 19
NÚMERO 18

LUIS MERINO AROZARENA

EN ABAURREA ALTA Á LAS DIEZ Y MEDIA DEL DÍA VEINTE Y UNO DE JUNIO DE MIL NOVECIENTOS ONCE, ANTE D. MIGUEL ARÓSTEGUI, SUPLENTE DEL JUEZ MUNICIPAL Y D. RUFINO ELIZONDO SECRETARIO, COMPADECIÓ D. MIGUEL MARÍA MERINO YRIARTE, NATURAL DE ÉSTE PUEBLO , TÉRMINO MUNICIPAL DEL MISMO, PROVINCIA DE NAVARRA, DE EDAD DE CINCUENTA Y OCHO AÑOS DOMICILIADO EN ÉSTE PUEBLO, CALLE DE SAN PEDRO NÚMERO 1 CUARTO JREAL, MANIFESTANDO QUE SU HIJO, SANTIAGO LOREA YLINCHETA, DE VEINTE Y UN MESES DE EDAD, NATURAL Y RESIDENTE EN ÉSTE PUEBLO, FALLECIÓ EN EL MISMO Á LAS DIEZ Y SIETE HORAS, Ó SEA Á LAS CINCO DE LA TARDE DEL DÍA DE AYER Á CONSECUENCIA DE “OSTEOSARCOMA” DE LO CUAL DABA PARTE EN DEBIDA FORMA. 

EN VISTA DE ESTA MANIFESTACIÓN Y DE LA CERTIFICACIÓN FACULTATIVA PRESENTADA, EL SR. JUEZ MUNICIPAL DISPUSO QUE SE EXTENDIESE LA PRESENTE ACTA DE INSCRIPCIÓN, CONSIGNÁNDOSE EN ELLA, ADEMÁS DE LO EXPUESTO POR EL DECLARANTE Y EN VIRTUD DE LAS NOTICIAS QUE SE HAN PODIDO ADQUIRIR LAS CIRCUNSTANCIAS SIGUIENTES

QUE EL REFERIDO FIRMADO ERA HIJO LEGÍTIMO DEL DECLARANTE Y DE SU ESPOSA LUISA AROZARENA, MAYOR DE EDAD, DEDICADA A LAS OCUPACIONES DOMÉSTICAS, NATURAL DE ÉSTE PUEBLO Y AVECINDADA EN EL MISMO.
Y QUE Á SU CADÁVER SE HABRÁ DE DAR SEPULTURA EN EL CEMENTERIO DE LA ÚNICA IGLESIA PARROQUIAL DE ÉSTA LOCALIDAD.  

FUERON TESTIGOS PRESENCIALES D. JUAN ANDRÉS LOREA, NATURAL DE ÉSTE PUEBLO, TÉRMINO MUNICIPAL DEL MISMO, PROVINCIA DE NAVARRA, MAYOR DE EDAD, CASADO, LABRADOR, DOMICILIADO EN ÉSTE PUEBLO, CALLE DE SAN PEDRO NÚMERO 30 Y D. MIGUEL ARÓSTEGUI, NATURAL DE ÉSTE PUEBLO, TÉRMINO MUNICIPAL DEL MISMO, PROVINCIA DE NAVARRA, MAYOR DE EDAD, CASADO, LABRADOR, DOMICILIADO EN ESTE PUEBLO, CALLE DE SAN PEDRO NÚMERO 16.

LEÍDA ÍNTEGRAMENTE ESTA ACTA, É INVITADAS LAS PERSONAS QUE DEBEN SUSCRIBIRLA Á QUE LA LEYERAN POR SÍ MISMAS, SI ASÍ LO CREÍAN CONVENIENTE, 
SE ESTAMPÓ EN ELLA EL SELLO DEL JUZGADO MUNICIPAL Y LA FIRMARON EL SR. JUEZ Y DECLARANTE CON LOS ESPRESADOS TESTIGOS, DE QUE YO, EL SECRETARIO CERTIFICO.



MIGUEL ARÓSTEGUI
MIGUEL MARÍA MERINO
JUAN ANDRÉS LOREA
MIGUEL ARÓSTEGUI
RUFINO ELIZONDO
A LA IZDA VISITADO ENCAJE – VISITADO ENCAJE

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FOLIO 18
NÚMERO 17

JOSEFA MENDÍA URRUTIA

EN ABAURREA ALTA Á LAS NUEVE DEL DÍA SIETE DE JUNIO DE MIL NOVECIENTOS ONCE, ANTE D. JOSÉ MARÍA MERINO JUEZ MUNICIPAL Y D. RUFINO ELIZONDO SECRETARIO, COMPADECIÓ D. PEDRO MENDÍA URRUTIA, NATURAL DE ABAURREA ALTA, TÉRMINO MUNICIPAL DEL MISMO, PROVINCIA DE NAVARRA, MAYOR DE EDAD, CASADO, LABRADOR DOMICILIADO EN ÉSTE PUEBLO, CALLE DE SAN PEDRO NÚMERO 43 CUARTO JREAL, MANIFESTANDO QUE SU HERMANA, JOSEFA MENDÍA URRUTIA, DE SESENTA AÑOS DE EDAD, VIUDA, DEDICADA A LAS OCUPACIONES DOMÉSTICAS, NATURAL Y VECINA DE ÉSTE PUEBLO, FALLECIÓ EN EL MISMO Á LAS CINCO DE LA MAÑANA DE AYER Á CONSECUENCIA DE “TABES DORSAL” DE LO CUAL DABA PARTE EN DEBIDA FORMA. 

EN VISTA DE ESTA MANIFESTACIÓN Y DE LA CERTIFICACIÓN FACULTATIVA PRESENTADA, EL SR. JUEZ MUNICIPAL DISPUSO QUE SE EXTENDIESE LA PRESENTE ACTA DE INSCRIPCIÓN, CONSIGNÁNDOSE EN ELLA, ADEMÁS DE LO EXPUESTO POR EL DECLARANTE Y EN VIRTUD DE LAS NOTICIAS QUE SE HAN PODIDO ADQUIRIR LAS CIRCUNSTANCIAS SIGUIENTES

QUE LA REFERIDA FIRMADA ESTUVO CASADA EN ÚNICAS NUPCIAS CON JOSÉ GREGORIO ARÓSTEGUI IRIARTE, NATURAL Y VECINO QUE FUE DE ESTE PUEBLO, YA DIFUNTO, DE CUYO MATRIMONIO NO RESULTÓ HIJO ALGUNO. QUE NO OTORGÓ DISPOSICIÓN ALGUNA TESTAMENTARIA.

Y QUE Á SU CADÁVER SE HABRÁ DE DAR SEPULTURA EN EL CEMENTERIO DE LA ÚNICA IGLESIA PARROQUIAL DE SAN PEDRO DE ÉSTE PUEBLO.  

FUERON TESTIGOS PRESENCIALES D. JUAN ANDRÉS LOREA, NATURAL DE ÉSTE PUEBLO, TÉRMINO MUNICIPAL DEL MISMO, PROVINCIA DE NAVARRA, MAYOR DE EDAD, CASADO, LABRADOR, DOMICILIADO EN ÉSTE PUEBLO, CALLE DE SAN PEDRO NÚMERO 30 Y D. RAFAEL ARRESE, NATURAL DE ÉSTE PUEBLO, TÉRMINO MUNICIPAL DEL MISMO, PROVINCIA DE NAVARRA, MAYOR DE EDAD, CASADO, LABRADOR, DOMICILIADO EN ESTE PUEBLO, CALLE DE SAN PEDRO NÚMERO 51.
LEÍDA ÍNTEGRAMENTE ESTA ACTA, É INVITADAS LAS PERSONAS QUE DEBEN SUSCRIBIRLA Á QUE LA LEYERAN POR SÍ MISMAS, SI ASÍ LO CREÍAN CONVENIENTE, SE ESTAMPÓ EN ELLA EL SELLO DEL JUZGADO MUNICIPAL Y LA FIRMARON EL SR. JUEZ Y DECLARANTE CON LOS ESPRESADOS TESTIGOS, DE QUE YO, EL SECRETARIO CERTIFICO.

JOSÉ MARÍA MERINO




PEDRO MENDIA

RAFAEL ARRESE

JUAN ANDRÉS LOREA



RUFINO ELIZONDO

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FOLIO 17
NÚMERO 16

ESTEBAN YLINCHETA EGUINOA

EN ABAURREA ALTA Á LAS DIEZ Y MEDIA DEL DÍA DIEZ Y NUEVE DE MAYO DE MIL NOVECIENTOS ONCE, ANTE D. JOSÉ MARÍA MERINO JUEZ MUNICIPAL Y D. RUFINO ELIZONDO SECRETARIO, COMPADECIÓ D. JOSÉ MARÍA YRIARTE YBÁÑEZ, PROVISTO DE SU CÉDULA PERSONAL CORRIENTE, CLASE 10ª NÚMERO 10, NATURAL DE ÉSTE PUEBLO, TÉRMINO MUNICIPAL DEL MISMO, PROVINCIA DE NAVARRA DE EDAD DE SESENTA AÑOS DOMICILIADO EN ÉSTE PUEBLO, CALLE DE SAN PEDRO NÚMERO 16 CUARTO JREAL, MANIFESTANDO QUE SU HERMANO POLÍTICO O CUÑADO, ESTEBAN YLINCHETA EGUINOA, DE CINCUENTA Y SIETE AÑOS DE EDAD, HIJO DE JUAN JOSÉ Y DE CATALINA, YA DIFUNTOS, NATURAL DE ÉSTE PUEBLO, VECINO DEL MISMO, DE ESTADO SOLTERO Y LABRADOR, FALLECIÓ EN ÉSTA LOCALIDAD EN LA CASA QUE HABITA EL DECLARANTE Á LAS CUATRO DE LA MADRUGADA DEL DÍA DE AYER DIEZ Y OCHO DEL MES ACTUAL Á CONSECUENCIA DE “PULMONÍA GRIPPAL” DE LO CUAL DABA PARTE EN FORMA.

EN VISTA DE ESTA MANIFESTACIÓN Y DE LA CERTIFICACIÓN FACULTATIVA PRESENTADA, EL SR. JUEZ MUNICIPAL DISPUSO QUE SE EXTENDIESE LA PRESENTE ACTA DE INSCRIPCIÓN, CONSIGNÁNDOSE EN ELLA, ADEMÁS DE LO EXPUESTO POR EL DECLARANTE Y EN VIRTUD DE LAS NOTICIAS QUE SE HAN PODIDO ADQUIRIR LAS CIRCUNSTANCIAS SIGUIENTES

QUE EL REFERIDO FIRMADO OTORGÓ TESTAMENTO ANTE EL CURA PÁRROCO DE ESTE PUEBLO, D. NICETO REMONDEGUI Y ESANDI CON FECHA VEINTE Y DOS DE ABRIL DEL CORRIENTE AÑO DE MIL NOVENCIENTOS ONCE.
Y QUE Á SU CADÁVER SE HABRÁ DE DAR SEPULTURA EN EL CEMENTERIO DE LA ÚNICA IGLESIA PARROQUIAL DE SAN PEDRO DE ÉSTE PUEBLO.  

FUERON TESTIGOS PRESENCIALES D. SERAFÍN CELAY LANDA, NATURAL DE ÉSTE PUEBLO, TÉRMINO MUNICIPAL DEL MISMO, PROVINCIA DE NAVARRA, MAYOR DE EDAD, CASADO, LABRADOR, DOMICILIADO EN ÉSTE PUEBLO, CALLE DE SAN PEDRO NÚMERO 27 Y D. FRANCISCO BAZTERRA CELAY, NATURAL DE ÉSTE PUEBLO, TÉRMINO MUNICIPAL DEL MISMO, PROVINCIA DE NAVARRA, MAYOR DE EDAD, CASADO, LABRADOR, DOMICILIADO EN ESTE PUEBLO, CALLE DE SAN PEDRO NÚMERO 51.

LEÍDA ÍNTEGRAMENTE ESTA ACTA, É INVITADAS LAS PERSONAS QUE DEBEN SUSCRIBIRLA Á QUE LA LEYERAN POR SÍ MISMAS, SI ASÍ LO CREÍAN CONVENIENTE, SE ESTAMPÓ EN ELLA EL SELLO DEL JUZGADO MUNICIPAL Y LA FIRMARON EL SR. JUEZ Y DECLARANTE CON LOS ESPRESADOS TESTIGOS, DE QUE YO, EL SECRETARIO CERTIFICO.

JOSÉ MARÍA MERINO


JOSÉ MARÍA YRIARTE


FRANCISCO BAZTERRA



SERAFÍN CELAY


RUFINO ELIZONDO




domingo, 25 de marzo de 2018

Un poco de tecnología rural


Vuelvo a Abaurrea Alta después de mis vacaciones. Han sido 3 meses de asfalto, dolor de pies, gente, ruido, luces de colores las 24 horas del día, fiestas para juntarnos en familia, momentos para ver a amigos, para conocer sitios a los que, en los 8 meses que quedan por delante no podré volver.
Sé que es mi culpa. Vivo a una hora y media de La Iglesia Santa María de Pamplona, del Archivo General de Navarra y de varios amigos (de toda la vida, hechos recientemente, del gremio..) y a dos horas y media de la Biblioteca de San Telmo, de Gordailua, del Jantzinaren Zentroa, de Aranzadi y de otros tantos amigos..

Ahí andaba yo a vueltas pensando si sacarme el carnet de conducir a estas edades… las vacaciones son el momento para hacerlo, porque no hay autoescuelas en Abaurrea Alta (ni en Aribe, Ochagavía, o cualquier otro lugar al que pueda ir a pie..) 

También quería haberme apuntado al euskaltegi.. pero el día que pasé por delante y tenía unas semanas tranquilas por delante (o eso pensaba) lo encontré itxita en el horario de apertura y sin ningún cartel explicando el motivo (oporrak o lo que fuese).

Así que sigo sin carnet de conducir y con mi euskera macarrónico. Pasarán ya a los propósitos del 2019.



Pero he ido haciendo cosas y las vacaciones se me han pasado volando. Han dado sus frutos y me han enriquecido a todos los niveles (descubrí una tienda-franquicia de libros usados que tenía gran parte de la biblioteca de Aranzadi y compré joyas a razón de 2,50 euros por libro, conocí a gente de San Telmo y Gordailua con quienes me reuní para charlar un poco, me inspiré en el Museo de San Isidro de Madrid, hice la recolección de #Cronosalseos que he de curar a lo largo de este año, apadriné un arbusto en el Jardín del Universo del parque Tamagochi de Pamplona, aprendí un montón de cosas nuevas y me olvidé de otras que ya tenía aprendidas, incluso canté una línea en el Bingo.)

Bueno, pese a que el cartelito que puse en la puerta del Museo de Estelas – Hilarriak pusiese VOLVEMOS EL 15 DE MARZO esto siempre suele ser relativo, porque es difícil preveer los acontecimientos con 3 meses de antelación, porque el Museo está al aire libre en pleno Karadhras, la garita de atención al público no está aislada térmicamente (es de hormigón) y es bien sabido por todos –creo- que el lugar más gélido de cualquier núcleo urbano se encuentra al norte de la iglesia cristiana medieval.
Esto es porque al levantar un edificio alto con planta en forma de cruz, siendo su cabecera apuntada hacia el este y sus pies al oeste, este edificio otorgará sombra suficiente durante todo el día para abrir un portal tridimensional a Arendel en sus peores tiempos.

No te voy a mentir, en el laberinto hay tramos de sol muy agradables, pero en la garita, que está pegada a la iglesia en el oeste hace un frío que pela.


Bueno, pues eso, que lo del 15 de Marzo era orientativo y finalmente anuncié la apertura para el día 17. El día 16 fue de viaje, traslado y deshacer maletas y el día 17 “con suerte” abriría el Museo-Laberinto-Cementerio.

Mil cosas podrían haber pasado: árboles caídos y rotos, movimientos en la iglesia que hubiesen afectado al cementerio (¡no te olvides de que a nuestra iglesia le falta un contrafuerte!), cerraduras agarrotadas por la nieve, estelas rotas (pese a que en su día llegué a entender cuando Violeta Romero, conservadora-restauradora dijo que “las veía estables”), cadáveres que recomponer, estelas sepultadas por la nieve…

Bajé a abrir a “mi hora” pero no las tenía todas conmigo.



Pero me encontré todo en orden: había nevado pero no mucho, la aldaba se portó como debía, algún árbol roto pero sin peligro de caerse sobre las estelas o los visitantes, las estelas en su sitio, enteras y estables.

Lo único malo el wifimierder que parece haber en todo el pueblo, que me hace perder tiempo (¡¿toda el día para leer y contestar un correo?! ¡Shit! ¡Menos mal que adelanté trabajo en mis vacaciones porque ahora se me haría imposible tener el guirigaí de mails que he tenido a principios de mes!  La pregunta es: ¿cómo %·&·/$(“/ podré seguir el ritmo que me había marcado? Confío en que sí.. pero no lo sé. No sé si podré siquiera colgar la estela del viernes o esta entrada del sábado que preparo hoy.)



Conseguí empezar la temporada y el mismo día, después de darle un repaso de rigor al laberinto, atendí a mis primeros visitantes.

Buena gente, hicieron bromas que después se cumplieron (¡no me acordaba de todo!) y me perdonaron. Hicieron preguntas y observaciones superinteresantes y creo que lo disfrutaron. Fue genial porque les animé a subir a las pasarelas pero les recomendé no bajar por la rampa, avanzaron como campeones, subieron a la pasarela y les oí exclamar ¡QUÉ BONITO! ¡HEMOS VENIDO EN EL MEJOR DÍA! Y no sé si tenían razón, pero sé que el cementerio estaba precioso. Como siempre. Está precioso durante todo el año, es bonito ver los cambios de la naturaleza según las estaciones. Ahora toca nieve.

El cementerio estaba precioso y yo atendía a mis primeros visitantes, iniciaba la temporada 2018… y mi cámara de fotos aún sin sacar de la maleta. QUÉ RABIA.
Les di mi tarjeta, les pedí porfa que me mandasen las fotos.. (lo suelo pedir pero casi siempre falla, es normal)

Pero… ¡ya sabía yo que esos visitantes eran fabulosos! Tan fabulosos que me mandaron las fotos y me dieron permiso para compartirlas con vosotros.



Mimi y Toño no vieron “la Tienda del Museo” porque estaba sin desplegar. Tampoco se llevaron de recuerdo su SelfiLarri porque me había dejado la cámara de fotos y me daba miedo subir a la rampa resbaladiza con tecnología rompible de otros.

No vieron las “Novedades del Museo” y me regalaron un bonito recuerdo.. así que como gratitud les he regalado yo una de las novedades:

La tarjeta Amiga del Museo



Está a la venta en @Hilarriak – Museo de Estelas de Abaurrea Alta

Pero bueno, esta entrada lleva el título de “Tecnología Rural” y es para contaros algo que me sucedió al volver a casa. Mi cabeza “urbanita” aterrizó de golpe al ver las telarañas del techo y rincones varios.. zafarrancho de limpieza general: barrer cacas de ratón, poner coladas, fregar cacharros, limpiar cristales.. Ya sabes que soy un poco caótica, había empezado a hacer mil cosas, a avanzar por diferentes frentes.. el KH7 en un rincón, el estropajo en otro, la bayeta sobre la repisa de la ventana, la escoba al fondo del pasillo, el cubo en las escaleras.. el recogedor en el baño.. Avanzaba a buen ritmo cuando algo me paró en seco. Las dichosas telarañas de los rincones y el techo. ¿Qué tenía yo para limpiarlas? ¿Qué usas tú? ¿Una escoba? ¿un plumero? ¿una mopa con mango de esas que venden? Un… ¿qué usas tú?

Yo no tenía nada de eso.. y estaba viendo como montar una cabeza de fregona a un palo cuando casi me meto en el ojo una ramita de esas secas que tengo la manía de poner en jarroncitos por la casa.. y me dije

TATE.

No puedo contarte por aquí el maravilloso invento de tecnología punta que es coger una ramita seca de cardo o similar y lo bien que se retiran todas las telarañas haciendo una madeja.. ¡qué fácil y cómodo! Además, comprobé lo sanas y fuertes que están las diferentes arañas del pirineo navarro. ¡decámetros de hilo sin romperse!

Esa fue la primera tecnología rural que se me ocurrió.

La segunda también estuvo guay.



Estaba en el Museo y la pareja encantadora del sábado me habían dicho que “con la patina no apreciaban bien las labras”. Suele ocurrir, hay que aprender a mirar y tocar también. Existen dudas sobre si las estelas discoideas eran policromadas de manera general, o no, hay restos de pigmentos sobre algunas estelas pero no se han encontrado en las de nuestro valle y tampoco hay un número significativo de estas muestras para afirmar algo tan rotundo.

Además.. ¿Cuándo se empezaron a poner los pigmentos? ¿En qué épocas? …

Miré el cementerio y me puse en la piel de un guarda de cementerio del S.XVII, o en la piel de una familia que va a limpiar la tumba de la familia, está claro que la forma discoidal favorece la visibilidad de la estela pese a la nieve, el cambio de nivel... pero la familia ha de distinguir su estela a la primera, enclavada en el cementerio, entre otras tantas estelas, y para ello la visibilidad de la labra es fundamental.

No me imagino al guarda de cementerio ni a la familia del S.XVII con una Karcher, con una pistola con arena y agua a presión, tampoco me imagino al párroco del pueblo con una brocha y el tintanlux policromando las estelas..y digo yo que la patina natural no habrá cambiado mucho.. que le pregunten a Zumalakarregi si aquí ha nevado siempre.. pero volviendo a la patina.. es interesante saber el tratamiento que se les dio en su día para hacer un seguimiento de cómo han evolucionado.. Llámame loca, pero en el S.XVII tampoco me imagino a un biólogo estudiando los diferentes microorganismos que conforman la patina natural, estidiando como afectan a la piedra y se afectan entre sí.

Nayara, ¿estás tonta? ¡Abaurrea Alta! ¡El Karadras! Meses de nieve, vamos a embadurnar la estela. Que cada familia tiene que ver bien cual es la suya, que hoy hay entierro.
Plis plis, medio minuto.

Y el resultado fue realmente brillante. Me transportó directamente a un cementerio Aezkoano en el S.XVII. ¡Qué maravilla!



¡Tecnología punta!

Es curioso.. Ahora veo que ha sido un gran acierto poner piedrita en el suelo. La nieve aguanta en el suelo casi tanto como antes y el mismo fenómeno que hace que se abra la puerta a Arendel hace que el truco de embadurnar las estelas perdure días.

¡Merece la pena visitarlo con nieve! ¡Es más interactivo y el resultado es espectacular!



Bueno, pues esas son los dos tips (trucos, consejos) de tecnología rural punta que quería compartir contigo.

Que pases un buen finde.

miércoles, 21 de marzo de 2018

Lectura campestre I: Tío Theodore, Isak Dinesen (Parte 2 / 2)


-¡Mon –dijo el administrador al pensar en las habitaciones del cuarto piso –Dieu! –y al decir esto, expresó sin saber los pensamientos del vizconde.


Los desconocidos sirven de puntal a la gente bien educada, y cuando el administrador se hubo marchado, ambos se pusieron de pie.  Jacques sentía que había conjurado a un fantasma y no sabía que esperar de él. Su alma buscaba con desesperación la imagen de algún santo; toda la antigua piedad religiosa de los Vieusac revivió en él y sus dedos sintieron la ausencia de un rosario. Suzon, como hija del proletariado, pensó en la policía. Estaban pálidos, sin expresión, y se miraban a los ojos.

-Creo que voy a morir –dijo Jacques.

-No –dijo Suzon, y al mismo tiempo -: ¿Cuáles serán sus condiciones?

-¿Las de quién? –preguntó Jacques estupefacto.

-Las de tío Théodore.

-¿Crees que pondrá condiciones? –dijo Jacques.

-Sí, las pondrá –repus Suzon-; dirá que él tiene cierta cantidad para invertir en un negocio. Luego nos pedirá algo a cambio. No se me ocurre qué podrá ser. Tal vez desee que le presentemos gente: banqueros y personas por el estilo, y está en posición de exigírnoslo porque él tiene el capital y nosotros no.

En este punto Suzon repitió ciertas opiniones que había escuchado cuando niña sobre los capitalistas, y que Jacques no sabía cómo contradecir.

Lentamente empezó a comprender que ella estaba en lo cierto. Tío Théodore no era el verdadero tío Théodore sino un aventurero igual que ellos. Esto lo tranquilizó bastante.

-Muy bien –dijo-; que venga.

Los Vieusac no tuvieron valor para recibir a tío Théodore el día de su llegada. Dijeron que lamentaban no poder postergar un corto viaje al paso de Roncesvalles. Aquella noche, a su regreso, mientras subían la escalera, sus corazones latían con furia. Preguntaron al administrador si el tío Théodore había llegado. En efecto, había llegado, dijo el administrador, totalmente envuelto en mantas; el pobre señor parecía sufrir mucho de artritis. El administrador le había comunicado los saludos del señor vizconde, a lo cual no hizo ningún comentario, y poco después se había acostado.

Jacques tenía la sensación de que si perdía de vista a Suzon, tío Théodore caería sobre él como la espada de la justicia celestial; por lo tanto se mantuvo muy cerca de ella. Nunca había sentido con tal fuerza y nitidez cuánto la necesitaba; realmente la quería.

A media noche, ya en la cama, seguían hablando de tío Théodore.

-¿Sabes lo que más me indigna? –dijo Suzon-. Que no se nos haya ocurrido buscarnos un tío Théodore de carne y hueso. Conozco a un hombre en Niza que habría hecho el papel a la perfección.

Por la mañana Jacques no solía estar de muy buen humor, pero después de haber luchado con la incertidumbre durante toda la noche, al amanecer decidió tomar el toro por las astas. Entretanto, Suzon tenía una visión más positiva de las cosas, le agradaba tener un cómplice y se sentía orgullosa de que tío Théodore fuese una idea tan buena como para que alguien se hiciera pasar por él. Lo único que deseaba era que se tratara de una persona inteligente, con la cual pudiesen pactar, de alguien que no perjudicara sus intereses. Como estaba acostumbrada a los parientes ocasionales, pensaba en tío Theodore con mucha libertad. Jacques no era tan audaz, pero muy pronto entró en acción.

¿Quién, en el hotel bañado de sol, podía imaginarse con qué corazón tembloroso subía las escaleras hacia el cuarto piso?



Mientras ascendía, miró el panorama de la ciudad que mostraba la misma apariencia del día anterior. Muchos la habrían considerado adusta e inspiradora de amargos pensamientos, pero Jacques, dentro de su desgracia, tenía un rasgo positivo. Siempre creía que su punto de vista era el único aceptable. Un mes atrás –el día anterior sin ir más lejos- habría mirado con disgusto y conmiseración a las personas que no triunfaban en el mundo, pero ahora que sus cosas iban mal, la desgracia le parecía aristocrática.

El negro de tío Théodore le inspiró un ligero rechazo. Aunque era muy à la mode, nunca había querido tener negros a su servicio, pues no le agradaban. Ahora era casi inevitable que tomara la presencia del negro de tío Théodore como un mal presagio. No obstante, el espíritu de Suzon lo protegía, y habló al negro con serenidad y le pidió una entrevista con su amo. Al poco rato, sólo uno o dos minutos más tarde, se encontraba en el balcón cubierto por un toldo (desde donde se veía un panorama más extenso que desde el suyo, pues se hallaba un piso más arriba), frente a frente con tío Théodore.

Su primera impresión fue que Suzon no tenía nada que temer. Aquel hombre, además, debía ser un gran actor. Tenía todo el aspecto de alguien que ha emigrado de París como cocinero después del colapso del imperio y de la comuna, de quien ha estado a la cabeza de una fábrica de galletas que le ha hecho ganar cien millones de francos y que volvía a la tierra de sus antepasados movido por la nostalgia de los emigrantes. Totalmente envuelto en mantas, se hallaba recostado en una tumbona; saludó a Jacques con dificultad y le ofreció una silla que el negro había traído, pero sin dejar de observarlo con arrogancia propia de las clases bajas. Su autenticidad resultaba molesta y desde el primer momento Jacques se sintió repelido por él.

Después de un rato pareció sorprendido de que el joven noble iniciara su visita con una pausa tan larga. Jacques comprendió que era él quien debía abrir el diálogo.

-¿Tengo el… -no sabía si decir honor o placer- honor de hablar con el señor Théodore Petitsfours?

-Yo soy –dijo el industrial.

-Y yo soy Jacques de Vieusac –dijo Jacques.

-Oh –fue la respuesta de tío Théodore.

-Habría sido más apropiado que usted acudiera a mi –agregó Jacques a quien acababa de ocurrírsele la idea.

-¡Oh! –volvio a decir tío Théodore.

Jacques no sabía cómo continuar la conversación; ni siquiera si estaba seguro de obrar bien o mal al considerar a tío Théodore un descarado. La idea de que era él quien debía llevar la conversación le hacía sentirse incómodo.

-Usted comprenderá –dijo- que nuestro éxito depende de que trabajemos juntos.

-¡Oh! –dijo tío Théodore.

-Pues si la gente comienza a sospechar –prosiguió Jacques- todo estaría perdido.

El tío Théodore no hizo ningún comentario. Jacques se sintió vejado, pero no había nada que hacer.

-Debemos tener muy claro –dijo, aunque para él la situación no resultaba en absoluto clara –nuestra forma de actuar en la comedia que representemos.

La palabra comedia fue un gran hallazgo para Jacques; le devolvió de golpe toda su seguridad. Un emperador romano había dicho en su lecho de muerte que la comedia había terminado; si un emperador podía mirar la vida de esa forma, también podía hacerlo Jacques, y esto por lo menos le facilitaba la manera de enfocar el asunto.

-Ésta es –dijo con una leve sonrisa- nuestra comedia.
Usted ha vuelto de América para redescubrir a su familia; su nombre es, le ruego que no lo olvide, Théodore Petitsfours. En otro tiempo fue cocinero en París, pero ha ganado una fortuna fabricando galletas en San Francisco. Durante su ausencia, su única hermana se casó con el vizconde de Vieusac, cuyo hijo soy yo. Como no existen otros parientes, seremos sus herederos. Ha habido algunas ligeras diferencias entre nosotros, pero ya las hemos superado. Después de nuestra reconciliación se nos verá juntos con frecuencia. Supongo que usted cuenta por el momento con dinero suficiente como para vivir de acuerdo con su rango. Lo que nosotros podemos ofrecerle –continuó Jacques- es mucho más valioso. Gracias a nuestras relaciones usted tendrá entrada en todas partes. Sé que va a decir que nos tiene en sus manos y que no podemos destruirlo. Muy bien, acepto que así sea y espero su respuesta.

  

 Tío Théodore seguía mudo. Jacques se sintió obligado a reanudar la conversación.



-Ahora es el momento –dijo, poniendo cara de romano- que me diga lo que tiene que decirme.

Aparentemente esto no era nada fácil para tío Théodore. Mientras Jacques hablaba había ido incorporándose poco a poco, con gran dificultad, hasta que, gracias a un supremo esfuerzo, pudo ponerse en pie; era una cabeza más bajo que Jacques y tenía el rostro muy encarnado.

-Y bien –dijo Jacques.

En ese instante, tío Théodore le propinó con su mano derecha una tremenda bofetada en la mejilla izquierda, y sin atenerse a las escrituras, le dio un segundo golpe en la mejilla derecha. Parecía querer seguir golpeándolo, pero como si esto resultase demasiado agotador para él, después de una pausa de dos o tres segundos, súbitamente se volvió a sentar. Lo único que le impidió a Jacques saltar sobre él y matarlo fue su enorme parecido con la anciana madame Vieusac, la madre de Jacques, que se hizo patente junto a su enfado.

-Condenado títere –dijo tío Théodore. Y en seguida perdió por completo la voz; se quedó inmóvil hasta que su vieja sangre francesa, que había estado al servicio de la guillotina en el año 93, se sublevó y volvió a impedirle a actuar, esta vez con gran energía -. Condenado títere –gritó- ¡Cochon! ¿De qué me estas hablando? Soy un verdadero francés- Un hijo del pueblo libre francés, que es el pueblo más glorioso del mundo. Mi padre fue obrero, hizo un trabajo decente por treinta céntimos la hora y mi madre, uno indecente por cincuenta. Desde que volví he buscado en vano a mi única hermana. He puesto anuncios en:  Le Matin, Figaro, La Petit Journal, La Patrie y l´Independeance Belge, pero todo ha sido inútil, debe haber muerto y ahora descansará bajo el sagrado suelo de la patria. Sí –gritó mientras se daba a sí mismo golpes que hacían retumbar su pecho-, soy un hijo del pueblo y quien insulta a Théodore Petitsfours insulta al pueblo francés. ¡Cien millones de francos, hágame el favor! Y podríamos decir ciento cincuentamil sin excederme ni en un sou. ¿A qué te referías con ligeras diferencias, eh?  Explica cuál es tu truco, explica a qué obedecen todos esos preliminares, explica qué son esas pequeñas diferencias, explica eso del vozconde de Vieusac, o de lo contrario el pueblo francés te dará una patada y te arrojará por el balcón. ¡Que la madre patria viva muchos años! .

-Cálmese –dijo Jacques de Vieusac-, me iré por mi propia voluntad.

Con paso firme se alejó del balcón cruzando la sala de tío Théodore, pero al llegar al otro extremo se encontró con un muro, donde en vano intentó hallar el tirador de la puerta en medio de un fresco que representaba a Napoleón y la guardia de Fontainebleau. Se volvió, pálido como un muerto.



-Le ofrezco mis disculpas, monsieur Petitsfours, y me marcho por mi propia voluntad. –Después de lo cual encontró el tirador de la puerta y salió.

Bajó las escaleras con el ímpetu de una piedra lanzada por alguien y llegó hasta la planta baja como si Suzon, que lo esperaba abajo, no existiera. En su alma ahora había únicamente un impulso, el deseo de estar solo.

Lo sucedido era extraordinario. En su mente lo calificaba de milagroso, y estaba seguro de hallarse en estado de embeleso. Era cierto que había perdido el control después de recibir aquella bofetada, algo que no le había ocurrido en los últimos diez años; sin embargo no se trataba de eso. No; era como si por un artificio del destino, los golpes de tío Théodore le hubiesen sido dados con buenas intenciones; y los aceptaba con absoluta humildad.

Sabía que le había sucedido algo muy agradable y pasó de largo frente a las habitaciones de Suzon con indiferencia, borrándola totalmente de sus pensamientos, como si no existiera, pues ella sería incapaz de comprender su satisfacción y él tenía que experimentarla plenamente.

Salió en silencio a la calle y comenzó a recorrer la ciudad. Se detuvo a mirar un montón de melones, un paraguas exhibido en la vidriera de una tienda, cuyo mango tallado representaba una cacatúa, como si fuesen visiones insólitas sin conexión con nada conocido.

                Se sentía maravillado de que tío Théodore no fuese un impostor, sino su verdadero tío Théodore, el hermano de su madre; y que entre todos los hoteles del mundo hubiera elegido aquél, dónde conocería a Jacques; y que cuando Jacques le sugirió que unieran sus fuerzas, lo hubiese desenmascarado como a un tunante propinándole a continuación un correctivo. Aquello era un simple percance. Algo que no tenía la menor importancia, pues sólo probaba que el mundo era distinto a lo que él suponía. Así que uno debía actuar rectamente en los duelos, batirse de acuerdo con el código de honor, y también perseguir a los judíos. De ello se inferia que la chica en Lourdes realmente había tenido visiones y que los reyes lo eran por la gracia de Dios. Se hacía evidente que la virtud de los pobres sería premiada y los antimilitaristas recibirían su merecido. Como si todo esto hiciera posible su auténtica felicidad, Jacques sintió que una vasta y tranquila armonía penetraba todo su ser. 

El calor de aquel día se había acentuado hasta hacerse intolerable; el cielo, la tierra y el pueblo se veían igualmente blancos, como si sus colores hubieran sido calcinados,, y entre los sufridos seres humanos y sus animales, el pobre y gordo Jacques caminaba como un hombre común y corriente. La hora de la comida lo hizo volver a la realidad y lo persuadió para que regresara al hotel. El ascensorista le miró, pero Jacques se limitó a fijar la vista al frente. Ni el mismo ascensorista, ni siquiera el tío Théodore existían para él. Cedían el paso a la nueva y abrumadora sensación que lo invadía.

Encontró a Suzon muy alterada. Más tarde Jacques supo que, como él no volvía, ella había subido también al aposento de tío Théodore. Gracias a ella el tío Théodore terminó de armar el rompecabezas. 

. Jacques no logró imaginarse el fin de esa entrevista, pues tío Théodore había hallado en ella una oponente de su mismo temple, y el pueblo francés cuando recibe una patada, responde de igual forma. Ella se sentía muy cansada y pidió que le subieran la comida.  
Suzon le dijo que debían huir. Había empezado a hacer las maletas y su elegante vestuario yacía desparramado por el suelo del dormitorio. Quería irse a Egipto, pues allí tenía una amiga que había hecho fortuna. Pero Jacques no quería hacerlo. Desde su época de estudiante en Inglaterra, le resultaba intolerable vivir en cualquier lugar que no fuera el sagrado suelo francés. Prefería quedarse ahí y hacer frente a lo que viniera.

Apenas habían comenzado a discutir sobre este asunto cuando llamaron a la puerta. Jacques en persona fue quien abrió y franqueó la entrada a su destino. Se le presentó bajo la digna forma del sous-prefet de Cauteretz quien venía acompañado por el administrador del hotel; miró a Jacques, miró a Suzon; a través de la puerta observó detenidamente sus ropas, después de lo cual habló como su fuese un nuevo ángel del libro de la Revelación.

-Señor –dijo a Jacques-, tengo el deber de informarle que Monsieur Théodore Petitsfours ha formulado una acusación en su contra, de tal magnitud, que el sentido de la justicia del pueblo francés requiere, de forma imperativa, una amplia investigación antes de que usted abandone Cauteretz. Se le acusa de haber usado un nombre que no es el suyo y de hacerse pasar ilegalmente por el conde de Vieusac.

Durante algún tiempo los periódicos dieron importancia al escándalo. El pequeño amigo del trabajador, de París, publicó un gran retrato de tío Théodore en primera página con un pie aprobatorio:  «¡Bravo! ¡Un verdadero francés! La historia de la vida de Théodore de Petitsfours. ¡Que los vizcondes y farsantes aprendan la lección!» Entre los amigos de Jacques las noticias causaron pánico. Nadie podía creer que se tratase realmente de Jacques. El duque y la duquesa d´Argueil viajaron a Cauteretz en su limusina para indagarlo. Cuando comprobaron que realmente se trataba de él, se hospedaron en el hotel para asistir al juicio. Merced a los grandes esfuerzos la duquesa obtuvo permiso para visitar a Jacques y le llevó, a escondidas, una botella de vinaigre de vin de toilette, sin el cual él no podía vivir.

Ella asistió a todas las sesiones del tribunal, pero el duque, que había sido muy amigo de Jacques, no pudo soportarlo y finalmente volvió a su casa en automóvil. Hasta entonces los habitantes de Cauteretz se habían detenido a mirar la limusina y rondando a su alrededor algo inquietos y oprimidos por los acontecimientos que se desarrollaban en su entorno, como lo haría un chico vergonzoso después de su primer triunfo.

Podría decirse que Suzon era el punto débil de Jacques. Cuando habló de su familia en Bordeaux, fue desenmascarada de inmediato. El barón Salla había muerto y no pudo aclarar las relaciones entre las personas y los hechos; sin embargo, al analizar el asunto, quedó muy claro que ella nunca había sido mademoiselle Boyer. Cuando Jacques fue interrogado no dijo nada. Sólo abría la boca para decir que era el vizconde de Vieusac y trataba a la corte con desprecio. En este rasgo uno podía recordar al viejo vizconde, algunos de cuyos amigos fueron citados a declarar, aportando una fragante elegancia del siglo diecinueve a la sala de la corte. Uno de ellos opinó que Jacques se parecía al viejo vizconde, otro, que su estilo era muy diferente; pero todos estuvieron de acuerdo en aquel matrimonio, del que habían oído rumores durante algún tiempo, sólo fue una broma de su amigo. Se publicaron anuncios buscando a la hermana de Monsieur Petitsfours por todos lados, pero no fue hallada. Al parecer, Jacques no era el heredero de tío Théodore y el asunto llevaba camino de perder interés.

Entretanto las relaciones entre Jacques y Suzon se habían hecho algo tensas, sin contar con el veredicto que pesaba sobre sus cabezas. Jacques se sentía tranquilo, muy tranquilo y casi feliz. La idea de que estaba cumpliendo la promesa hecha a su madre a un precio tan alto para él, le daba ánimo, valor y tal lucidez, que hasta el carcelero sintió su influjo y reflexionó seriamente sobre unas cuantas cosas. Para Suzon, en cambio, la situación era más complicada.

Estaba dispuesta a apostar su cabeza a que Jacques era un vizconde. A ella le era indiferente que él fuese o no vizconde, pero no podía comprender por qué él se negaba a demostrarlo y esta negativa la hería profundamente, la hería hasta donde Suzon podía ser herida. Se decía que lo más razonable era dejar que se las arreglase él solo, hasta que acudiera a ella a explicárselo todo, pero se había producido un cambio en su carácter que la llenaba de inquietud, y ya no estaba tan segura de que él la siguiera amando. Finalmente comenzó a acosarlo. Esto culminó con una gran escena en la que ella se quitó el anillo de boda y se lo arrojó a la cara.

-No te quepa duda – le dijo-, no te quepa duda, vizconde de Vieusac, que de ahora en adelante no tendré nada que ver contigo. Puedes jurarlo, encanto, pues no volveré a ti aunque el arzobispo de París me lo pida. No volvería a tocarte ni por todo el vil metal de tío Théodore. Ya lo sabes.

Durante el juicio continuó el calor inaguantable. El juez, que era la única persona que no podía mirar el reloj, pues éste estaba colgado a sus espaldas, de pronto se dio cuenta de que tampoco podía pensar. Estaba en un callejón sin salida, pues no podía dilucidar quién era Jacques, y sin embargo, el acusado tenía que ser alguien. Adoptó una actitud pensativa para mantener la compostura y dijo al abogado Delaisson:

-Mi querido amigo, estamos frente a un caso extraordinario.

Esa misma noche Jacques escribió a su madre una carta que decía:

«Querida madre:
Le envío algunos recortes de periódico en los que podrá enterarse de que estoy a punto de ser condenado por decir que soy su hijo. La ley no me inspira ningún respeto y que se me condene justa o injustamente no tiene la menor importancia para mí. Sin embargo, lo que usted pueda pensar al respecto, sí me importa, y confío en que conservará sus nobles sentimientos hacia mi persona. No puedo seguir escribiendo, el llanto me lo impide, aunque las lágrimas en verdad son un alivio.

Su hijo que la ama:

JAQUES LANDRY DE VIEUSAC»



Cuando el carcelero llevó la carta al correo no tenía ni idea de su contenido.

El cartero de Chantilly tampoco lo sabía cuando una mañana de septiembre la entregó a la fiel Victorine, que se hallaba de pie frente a la puerta, y de quien estaba enamorado. Durante su ya larga vida se había enamorado cuatro veces, todas ellas de Victorine, quien nunca le había correspondido.

-Vaya, mademoiselle Victorine –dijo en tono de chanza -, cómo ha engordado usted.
-Sí, pero no por su causa –respondió Victorine que lo encontraba muy aburrido.

La anciana madame de Vieusac leyó la carta, y después de haber reflexionado durante media hora mandó a Victorine que le trajera de inmediato a su confesor, el padre Daniel.

Durante los años que ella había vivido en Chantilly, él había sido su más fiel amigo. A la pureza de su carácter inflexible se unía un auténtico interés por todos los seres humanos; además había leído los recortes de periódico enviados por Jacques.
Cuando ella le explicó el asunto, él, gracias a sus muchos años de ministerio, le encontró de inmediato una solución moral.

-Mi querida amiga –dijo-, Dios es infinitamente más sencillo que nosotros. Éste es el premio por el amor que usted tiene a su hijo. La oportunidad de presentarse ante el mundo como su madre, no humillándolo con esto sino logrando su salvación. La conmino a partir sin tardanza y con ánimo sereno.

Fue lo que hizo, y en consecuencia, la corte de Cauteretz se llevó una gran sorpresa. Un martes, después de un largo interrogatorio al administrador del hotel que había sumido a todos los asistentes en un estado de somnolencia, incluso a la duchess, a pesar de que ella comiera caramelos de menta sin interrupción para mantenerse despierta, se oyó un grito. Lo había lanzado uno de los policías de la puerta al ser apartado con un golpe por una mujer pequeñita, gorda, de mejillas rojas, vestida de negro, con un perrillo bajo un brazo y un maletín color castaño bajo el otro, quien atravesó la sala de la corte en dirección al juez.



Lo miró a la cara, puso el perrillo en el suelo y mientras colocaba el maletín ante su señoría, del mismo modo que Juana de Arco depositó las banderas ganadas en combate delante de Carlos VII, habló con una voz clara y nítida, que pudo ser oída por todos los que se encontraban en la sala:

-El joven que esta ahí, de pie, es el vizconde Jacques de Vieusac, y es mu hijo. Soy Marceline, la hermana de Théodore Petitsfours. En este maletín encontrará mi certificado de bautismo y el del vizconde, nuestro certificado de matrimonio, los certificados de bautismo y vacunación del niño, y un certificado de solvencia moral firmado por mi confesor. Lo que mi hijo el vizconde ha dicho, relativo a la herencia de su tío Théodore es muy razonable, pues no sé a quién podría dejar su dinero mi hermano si no es a mí. Y como mi hermano Théodore ha declarado aquí, en la corte, ser poseedor de más de ciento cincuenta millones de francos, mi hijo se ha quedado corto al decir que esperaba heredar cien millones. El hecho de que el sistema legal francés ha estado a punto de dictar una sentencia injusta, no habla en vuestro favor, señores. –Luego, volviéndose hacia su hijo, exclamó-:¡Jacques, abraza a tu madre!

Describir la alegría del encuentro, en este caso en que la madre no veía a su hijo desde hacía ocho años, la hermana no veía al hermano desde hacía cincuenta, ni el hermano a la hermana, en que la nuera nunca había visto a su suegra, y en que el juez y el perro nunca habían sido presentados, resultaría casi imposible. Su gran emotividad contagió a toda la corte, se oían sollozos por toda la sala y algunos aplaudieron como si estuviesen en el teatro para expresar así su aprobación ante lo ocurrido.

Debió ser muy aburrido para el juez tener que estudiar el caso de nouveau. Pero él también fue víctima de la emoción y no sintió molestia sino orgullo, pues los ojos de Francia estaban puestos sobre Cauteretz y se sentía imbuido de una vitalidad nunca antes experimetada. A tal extremo, que la llegada de madame de Vieusac a la sala del juicio y el vuelco de los acontecimientos provocaron un cambio en su matrimonio, que hasta entonces había sido monótono y sin hijos… pero basta de eso. Aquella noche, y varios días después, Cauteretz se estremeció como una bandera jubilosa bajo el sol y la brisa. Sucedieron muchas cosas. Sin embargo, la duchess perdió el interés y regresó a París.

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La verdad es que Jacques y Suzon estaban hartos de Cauteretz. Tan pronto como les fue posible, viajaron con la anciana vizcondesa y tío Théodore a Chantilly, donde Victorine se las arregló para darles cabida a todos. El padre Daniel llegó en seguida a felicitarlos; como el tío Théodore había estado tanto tiempo en América, entabló una discusión sobre la historia de Lt, y toda la tarde se estuvieron paseando por el pequeño jardín de madame de Vieusac, mientras charlaban en tono amistoso.

Suzon se enamoró al instante de su nueva familia. Siempre tuvo la facultad de adaptarse a situaciones nuevas, y ahora se le hizo evidente que esta burguesía sencilla y sólida era su auténtico elemento. Le pareció que por fin se encontraba entre personas que conocían la vida y la tomaban en serio.

Después de tres días en Chantilly fue por la mañana al mercado con Victorine para comprar una coliflor fresca, y en tanto el padre Daniel y tío Théodore discutían, ella y la anciana vizcondesa se sentaron a dilucidar de qué modo pondrían en orden los asuntos de Jacques.

Tomaba el desayuno sentada a la mesa de la cocina, con la cabeza llena de rizadores, y bebía café en un platillo. El barón Salla se habría sentido decepcionado, pero ya estaba muerto y pertenecía al pasado más remoto.

El primer domingo que pasaron en Chantilly, la anciana vizcondesa ofreció una cena íntima en la que ella y tío Théodore cocinaron todos los platos. Hacía muchos años que ninguno de los dos gozaba tanto como aquel día, mientras trajinaban por la cocina como en los viejos tiempos, cuando ambos eran pinches de Paillard, donde los grandes duques de Rusia, y a veces hasta el emperador en persona, solían cenar.

Ningún gran duque ruso comió mejor que nuestra familia aquella noche en Chantilly.

-¿Crees que esta sopa tiene suficiente pimienta? –preguntó la anciana vizcondesa con ansiedad.
-No del todo –dijo tío Théodore-, no del todo. Con las carpas beberemos Chateau Yquem, y con este excelente vino francés me permito brindar por el símbolo de la unidad de nuestra familia, el pequeño Théodore de Vieusac que será mi único heredero.

La anciana vizcondesa cruzó las manos sobre su vientre, llena de satisfacción ante esta idea. En su mente vio a un pequeño Vieusac de ojos negros preparando confituras en una olla enorme.
-¿Qué dices tú al respecto, Jacques? –preguntó Suzon con humildad.

Fin