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lunes, 1 de septiembre de 2014

El Basajaun


Dibujo del Basajaun "Los dibujos de Patxi"
El Basajaun  o Señor del Bosque (Basoa – Bosque y Jauna – Señor, en Euskera) es un Maure o espíritu superior de la Mitología Vasca. Vive en los frondosos bosques junto a su esposa, la Basandere.

Al igual que Tartaro y los Gentiles, forma parte del grupo de los gigantes de montaña.

Se le representa como un hombre de tamaño y fuerzas colosales, con abundante vello corporal y una larga barba que le cubre las rodillas -más parecido al hombre Neandertal que a cualquier humano de nuestros días- además, si nos fijamos veremos que una de sus piernas no acaba en un pie sino en una especie de pezuña de vaca con forma redonda. Su figura se puede confundir en la frondosidad del bosque con un gran árbol.

Este mismo ser también lo encontramos en la mitología aragonesa de los valles de Tena, Ansó y Broto, dónde recibe el nombre de Basajarau, Bonjarau y Bosnerau.

En el monte Ori, convive con la Basandere y con Mari, se dice que protege a los pastores y sus rebaños, se le conoce cómo “El pastor de pastores” avisando con gritos de la llegada de la ventisca o la tormenta y haciendo sonar los cencerros de las ovejas para ahuyentar a los posibles depredadores. Como pago, el Basajaun sólo tomará un mendrugo de pan del pastor durmiente.

"Tras la Tormenta" Vicent Van Gogh

Se dice que fue el primer agricultor y herrero y se le atribuyen varios inventos que mejoraron enormemente la vida del campesino. Parte de esto lo encontramos con las leyendas de Martin Txiki o San Martinico, un avispado jovenzuelo que arrebató los secretos del Señor del Bosque y los implantó entre los hombres.

Basajaun por Larry MacDougall
La primera leyenda cuenta que el Basajaun cultivaba trigo en Ataun, en la montaña Muskia, un día Martinico fue a visitarle provisto de calzado ancho, retó al Basajaun a ver quien atravesaba los montones de trigo que tenía en su cueva de un solo salto y sin tocar ningún grano, el Basajaun lo hizo sin problema pero cuando fue el turno de Martinico se cayó en medio del montón donde sus abarcas se llenaron de trigo, así los hombres consiguieron la preciada semilla… pero no sabían cuando habían de plantarla así que Martinico volvió a la cueva del Basajaun y le escuchó cantar una canción que decía “Si los hombres supieran esta canción, bien se aprovecharían de ella: Al brotar la hoja siémbrese el maíz, al caer la hoja siémbrese el trigo y por San Lorenzo siémbrese el nabo”. Después de escuchar esto San Martinico sembró las semillas en otoño y en verano obtuvo la primera cosecha de cereal, con la que hizo pan.

La segunda leyenda se refiere a cómo Martinico consiguió fabricar la sierra; en Oiarzun el Basajaun tenía ya una en su poder pero los hombres aún desconocían cómo fabricarla, para descubrirlo Martinico envió a un criado que propagó el rumor de que su señor había aprendido a hacerlas, cuando el rumor llegó hasta el Basajaun este le preguntó al criado: - ¿Acaso tu señor ha visto la hoja del castaño? A lo que el criado contestó: - No la ha visto pero la verá.
Así lo hizo y Martinico se inspiró en dicha hoja para fabricar su propia sierra labrando la forma en hierro. Esa misma noche, Basajaun fue a la herrería de Martinico para comprobar si de verdad había hecho la sierra, en cuanto la vio se enfadó y trató de inutilizarla doblando los dientes de un lado a otro, sin saberlo mejoró la herramienta creando la primera sierra de dientes triscados.



Parece que el Basajaun no aprendió la lección porque la historia se repitió con los secretos de la soldadura en Kortezubi, el Basajaun los conocía y Martinico mandó al pregonero extender la noticia de que el también había soldado dos piezas de metal. El Basajaun le preguntó al pregonero: -¿Cómo lo hizo, acaso roció con agua arcillosa ambas piezas?, a lo que el pregonero contestó: -No lo hizo pero lo hará. 
Así Martinico logró hallar la técnica de la soldadura de hierro y la extendió por todo el mundo. 

Pensaríamos que tras este segundo engaño el Maure habría aprendido la lección pero no, la misma historia se repite una tercera vez, en esta ocasión en el molino que San Martinico tenía en Sara. El molino era de roble y no aguantaba mucho mientras que el de Basajaun duraba mucho más así que el joven sagaz mandó anunciar que su molino funcionaba perfectamente a lo que el Basajaun dijo “Eso quiere decir que le ha puesto un eje de aliso” a lo que el pregonero respondió “aún no, pero se lo pondrá” y así los hombres pudieron usar molinos por todo el mundo.  


Debemos de agradecer a este ser los mencionados adelantos y también que siga cuidando tan bien a nuestros rebaños

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