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sábado, 28 de marzo de 2015

Misterios sin resolver (Parte I)

Os cuento, este lunes al revisar el correo vi que un tal Anónimo había dejado un mensaje en una entrada del blog. Me gusta recibir comentarios, los modero de buen grado y hasta ahora sólo he omitido dos: uno referente a lo bonito o feo que es mi logo y otro de alguien que nos llamaba salvajes y rogaba a dios por nuestra alma. (ah! y otro más dónde un chico ponía sus datos de contacto para sacarse el árbol geneálogico con quien contacté directamente)

El caso es que este comentario en concreto me ha dado algún que otro quebradero de cabeza, no por el contenido del mismo sino por todo lo demás. 


Al leerlo revisé la entrada de Pirinargi Apartamento Rural ¿me habría tropezado sobre el teclado y copiado en esa entrada algo sobre el Euskera? Hmmm... no, la entrada seguía cómo antes. 

¿Dónde quería anónimo publicar su comentario? En esta.

En cuanto me dí cuenta de que no podía publicar su comentario por estar en una entrada equivocada hice un llamamiento por twitter... ¿que más podía hacer? ¿cerrar sesión, entrar a leer mi propio blog y comentar eso mismo yo cómo anónimo en la entrada a la que hace referencia? Demasiado rocambolesco. 

Pensé que, quizás, al estar las dos entradas en la misma sección de información útil el pobre anónimo se había confundido la noche del sábado y en ved de comentar arriba había comentado abajo, o algo así. 

No, esto tampoco podía ser, entre la entrada sobre la casa de turismo rural (Jueves 4 de Septiembre 2014) y la del diccionario de Aezkera (24 de Julio del 2014) están la de qué podemos ver en una estela discoidea (segunda parte 11 de Agosto y primera parte el 3 de Agosto), es decir, anónimo tendría que haber entrado mediante la sección haber leído al menos 4 entradas con mucho texto y dibujo para subir de nuevo y comentar en la entrada equivocada. 



Si tiraba de archivo le habría resultado aún más difícil publicar su comentario en la entrada equivocada. Google Analytics tampoco me ha esclarecido nada.

He estado dudando si escribir esta misma entrada explicando cómo comentar las entradas en el blog y colocarla en la sección de información útil, si la situación se repite supongo que acabaré haciéndolo. Si el comentario hubiese estado firmado le hubiese explicado de manera directa lo ocurrido y animado a escribirlo de nuevo de igual manera enérgica ahorrándome todo esto.   

Tras mucho pensar sólo me queda la opción de que Anónimo estuviese a las 2:29 en el Bar Pirineo (había campeonato de mus), le hubiesen eliminado de la partida, hubiese entrado a leer nuestro blog aprovechando el WIFI (lo que es todo un honor) y se hubiese animado a comentar el diccionario de Aezkera a través de la entrada dedicada a nuestra herriko taberna.  




Y ahora sí, un aviso a navegantes:

No comentéis que por coger boj pueden multarte en una receta de truchasque Mari Domingi pegó un braguetazo en la araña de jardín, que la Blonda 49 E tiene bastante de pirenaica en el balneario de Aribe

He leído e interiorizado el comentario pero, por ahora, no voy a cambiar el comienzo de la entrada que por otro lado es una de las que amplío regularmente para introducir nuevas palabras). 

Y hasta aquí los misterios sin resolver (primera parte), seguro que pronto encontramos más. ¡Hasta el lunes! 




  

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