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lunes, 10 de julio de 2017

Turismo Abaurrea en la revista Conocer Navarra

¡Hola! En el número de este mes de Junio de la revista Conocer Navarra hay un precioso artículo escrito por Julio Asunción sobre las Abaurreas (Alta y Baja). Yo conocí al fotógrafo, que a finales de esta primavera se pasó por el Museo, así que le hice la visita guiada y le entregué -cómo a todos los visitantes- la tarjeta con la dirección de este blog. 

La sorpresa llegó cuando me llamaron desde la revista ofreciéndome escribir un pequeño artículo sobre el "desarrollo turístico de Abaurrea" para la pequeña sección editorial de la última página. 

Os dejo aquí lo que escribí y podéis leer al final de la revista, cómo es algo que "se ha escrito sobre Abaurrea Alta en los medios" va en la sección de "Experiencias"

La farsa de pueblo - Montando y desmontando las Abaurreas

   Los pueblos de Abaurrea Alta y Baja no existimos realmente. Cada mañana dan un bando y organizamos los grupos de trabajo para colocar ambos pueblos en sus respectivos lugares mediante artelán, sólo para que los veas de pasada cuando pasas ruidosamente de camino a Roncesvalles, Orbaiceta u Ochagavía ¡Cómo me gusta la recta de Abaurregaina y qué bonita se ve Abaurrepea desde el puerto de las Abaurreas!

   El puerto es lo primero que montamos antes de empezar con los pueblos: Lo hacemos desde bien temprano, antes de que amanezca, porque queremos asegurarnos de verte bien jadeante con la bici… luego nos vamos corriendo a barrer las nieblas y empezamos a colocar cada piedra, planta y animal en su sitio.


  La conversaciones matinales versan sobre dónde colocar tal o cual elemento que te asombre  lo suficiente para retenerte un minuto: “aquí falta algún boj más” dice una, “trinos, necesitamos trinos… ¿este mes se llevan más los  jilgueros o las golondrinas?” pregunta otro, “¡Si ponéis más pájaros traed vacas pirenaicas a ese campo fotogénico de ahí o parecerá que sólo tenemos pájaros en esta farsa de pueblo!” contesta un cuarto, se zanjará el trato “a la gente le relaja oír el sonido de los cencerros”

   Esta rutina que compartimos centrada en el engaño genera alardeos entre los jefes de decoración; en Abaurrea Alta/Abaurregaina presumen del esfuerzo que supone colocar ahí el Pirineo cada mañana y los de Abaurrea Baja/Abaurrepea se empeñan en decir que es más delicada labor poner La Peña de los Huevos de camino a Garaioa quitándole valor al esfuerzo de los de arriba “Si no barren bien las nieblas del Pirineo no les pedimos cuentas” dicen “mientras pongan  bonito el monte Ori lo dejamos correr”.



   Cuando les pregunté a unos y otros por qué lo hacían me contestaron eso de: “porque así se ha hecho siempre”. Investigo sobre los orígenes de la farsa en Abaurrea Alta y me remonto hasta 1237, cuando Teobaldo I, muy creativo él, les propuso empezar un teatrillo con una identidad propia, les prometió ser un Camelot bajo el nombre de Castielnuevo -un paraíso que sólo figuraría en los libros y cantares escritos por él mismo- y les convenció de iniciar una rutina poniendo ahí los pirineos, cuatro casas y una ermita cada mañana.

  Cómo no cumplió lo prometido y no mencionó Castielnuevo en sus composiciones, los de Abaurrea Alta se cambiaron de nombre con la esperanza de salir así de aquella red de mentiras, pagaron grandes sumas de dinero a Daniel Defoe para que no se les mencionase en su Robinson Crusoe, a Hemingway para que llegase en su novela Fiesta sólo hasta Aribe, otro tanto para que Eugeniusz Frankowski escribiese sobre los hórreos y las hilarris en otra parte y más para que el general Zumalakárregi, mediante cartas, hiciese de este lugar algo poco apacible en invierno –gracias a ello no figuramos hoy entre las rutas Carlistas, centradas en el turismo de sol y playa del campo de batalla- No siempre fue fácil, Menchu Gal no cesó en su empeño y aun escondiéndole la paleta de colores acabó pintando nuestro paisaje pero conseguimos que no lo titulase “Abaurrea Alta” y se quedó con el suigéneris “Paisajes de Navarra”.



  La estrategia de las Abaurreas está bien pensada, hemos visto lugares que empezaron fingiendo no ser y ahora reciben masas de turistas. Nuestro propósito fue siempre acoger solamente a un turista responsable, incapaz de matar a selfies a la vaca pirenaica que costó diez golondrinas y tres jilgueros poner ahí esta mañana, deleitar a ese turista un millón que pasa curioso y se detiene a callejear.

  A mí me engañaron, había que dar veracidad y cohesión histórica al pueblo, me propusieron colocar cada mañana el cementerio medieval al norte de la iglesia de San Pedro, la misma que empiezan a levantar las feligresas después de barrer las nieblas. Se lo debía al equipo de trabajo porque tengo un blog que atrae visitantes desde hace tres años. Me lo plantearon de forma realista “no pasa nada si no lo haces todos los días porque no se ve desde la carretera” dijeron. Lo cierto es que lo monto con mimo desde hace un tiempo y forma parte de mi rutina. Desembalo cuidadosamente las 40 estelas -Príncipe de Viana nos obliga tenerlas envueltas en papel de burbuja- y disfruto como una niña explotando sus bolitas al hacerlo.

  Fingimos ser pueblos pintorescos y sin explotación turística para que puedas pasar de largo, esto tiene un gran trabajo multidisciplinar detrás y cada vez hay menos mano de obra para hacerlo posible.


¡Vaya! ¡Silencio! Un mozo se ha parado y se acerca callejeando en esta dirección. Dice ser un reportero de la revista Conocer Navarra y me pregunta si puede entrar al Museo para hacer fotos: “claro que si” le digo. Recuerdo que he dejado inutilizados tres metros de papel de burbuja de par de mañana por no tener tabaco, entonces añado con picaresca… “pero ¿esto cómo va? Se supone que por la publicidad no te tengo que cobrar la entrada? El reportero se fija entonces en la tarifa de los 3 Euros. “Claro que no” sonríe cómplice “ese precio lo pago encantado”. 

¡Seguiremos con la farsa! ¡Misión conseguida!


Nayara Tanit - Blogger y Gestora del Museo de Estelas / Hilarriak



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